Todo viene de la tierra, pero depende del hombre

Los niveles inanimado, vegetativo y animado existen y evolucionan por cuenta de la naturaleza, ellos crecen gracias al poder de la Luz y pueden recibirlo a fin de avanzar. Esto se conoce como la Luz de la vida.

Sin embargo, la 4ª fase (Bejiná Dalet) se construye de manera diferente. Tiene que ver con el nivel humano y se desarrolla en una forma completamente opuesta en comparación con los tres niveles anteriores. Ellos se desarrollan directamente, de Arriba hacia abajo, mientras que la fase humana, Bejiná Dalet, es exactamente lo contrario, se desarrolla desde abajo hacia Arriba.

Los niveles anteriores se desarrollan por cuenta del crecimiento de su ego, del deseo de disfrutar. Lo mismo ocurre en el mundo del Infinito, en las cuatro fases de la Luz directa, y luego en nuestro mundo, es decir, en todas partes. Esto se conoce como las tres primeras fases a lo largo de las cuales la Luz desciende, desarrollando del deseo hasta el último nivel, el cuarto.

¡Pero Bejiná Dalet ya es diferente! Esta necesita establecer su independencia y desarrollarse por sí misma, de lo contrario ni una sola acción puede ser posible. Esta debe oponerse a todas las tres fases anteriores, tomar ejemplo de ellas e invertirlas. La forma en la que ellas reciben la Luz es la manera en la cual Bejiná Dalet debe otorgar la misma Luz.

Y aunque “todo viene de la tierra”, desde el nivel inanimado, entonces esto se invierte: el hombre toma todo lo que existía en los tres grados anteriores y lo lleva a la equivalencia con el superior Quién los hizo.

Por lo tanto, siempre estamos hablando de un héroe principal que lo determina todo: la fase humana de la creación. Y todos los otros niveles no son tomados en cuenta debido a que son la naturaleza, la forma en que el Creador se presenta ante nosotros para que podamos llevar a cabo las acciones del hombre y lograr una equivalencia con Él. De hecho, en el nivel “hablante” no tenemos ningún contacto con el Creador hasta que comencemos a sentirlo a Él.

Todas las fases anteriores de la naturaleza nos fueron dadas para que pudiéramos existir de alguna manera hasta ahora, y luego al permanecer sobre ellos, construyamos el prototipo del hombre.

(54322 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 9/4/2011, El Estudio de las Diez Sefirot)

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