Una eterna guirnalda de Luces

Baal HaSulam, El Estudio de las Diez Sefirot, “Histaklut Pnimit” (Reflexión interior), parte 2, capítulo 9, ítem 98: La entrada y transferencia hacia el próximo grado, no disminuye la Ohr (La Luz) que ha adquirido su lugar ahí de todas maneras. En su lugar, es como encender una vela con otra sin disminuir la primera.

Aquí también, cuando la Ohr deja el primer grado y desciende al siguiente, la Ohr permanece completa tanto en el primero como en el segundo. En semejanza, cuando entra al tercero, la Ohr no se mueve del segundo en absoluto; la Ohr es completa en el segundo y el tercero.

Esta pasa de la misma manera a través de todos los grados que preceden al último grado, siendo este el receptor real por el cual la Ohr descendió de Ein Sof (Infinito), quedando fija en todos ellos. La razón de esto es que no hay ausencia en lo espiritual. Cualquier Ohr que brilló en una Bejiná (fase) espiritual una vez, no se moverá de esa Bejiná nunca más, ni siquiera un poco.

Nos resulta difícil encontrar ejemplos de esto en nuestro mundo porque todo el deseo egoísta se apaga y desaparece. Toda acción requiere aplicar energía y fuerza. Debemos aplicar un esfuerzo en cada momento. De otra manera, nada sucede; nada se mueve. En este mundo, nada es eterno, algo que se manifieste y no requiera renovación.

Los físicos están tratando de atrapar una partícula x en un colisionador de partículas para entender el origen de la fuerza gravitacional, las fuerzas atómicas internas que hacen que los electrones giren. No entendemos cómo en nuestro mundo, puede haber una fuerza que exista por sí misma y no desaparezca, moviéndose de un lado a otro sin agotarse, expandiéndose por encima del tiempo en el espacio infinito, sin ninguna restricción.

Tales propiedades le pertenecen sólo al otorgamiento porque en el otorgamiento, no es la Luz la que llena el deseo, no es la Luz la que atraviesa por los grados, esta es una expresión inexacta. La Luz no puede pasar de un grado a otro como agua que llena los vasos comunicantes.

Cuando se dice que la Luz llena las vasijas, significa que las vasijas revelan la Luz y se vuelven similares a esta, una tras otra. Están conectadas de tal manera que luego que una vasija es corregida, la segunda se corrige también, y después de esta, la tercera. Toda la vasija resplandece desde el interior con la propiedad de otorgamiento, lo que significa que es llenada con la Luz.

Cuando una vasija es llenada, su gen de información, Reshimo, hace surgir la nueva vasija que también se revela y corrige. La propiedad de otorgamiento se revela en esta también, lo que significa que la Luz “ha llegado” y ha llenado la vasija.

Siempre consideramos las vasijas como si las miráramos desde afuera, como a una guirnalda colgante de muchas Luces, encendiéndose una tras otra. Sin embargo, de hecho, ninguna Luz pasa de un lugar a otro (e incluso en un circuito eléctrico, la corriente en realidad no fluye de lugar a lugar). Más bien, cada vasija (deseo) revela la propiedad de otorgamiento dentro de sí y por lo tanto, comienza a resplandecer. Están conectadas sólo por una cadena de causa y efecto.

Entonces, en los deseos que trabajan para otorgar, obviamente, nada desaparece. Todas las correcciones que ocurrieron en uno de esos deseos durante nuestro ascenso de abajo hacia arriba permanecen por siempre. Sólo pueden estar ocultas de nosotros.

Sin embargo, la Luz revelada en esos deseos es nueva en cada uno de ellos porque cada deseo es único en su profundidad, en el poder de su pantalla, Reshimo. De otra manera, hubiera sido un solo deseo. Por lo tanto, cada uno descubre su propia Luz.

(55383 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 22 de Septiembre del 2011, TES)

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