Volvámonos el centro del bien

Debemos revelar un lugar en nuestro corazón y mente para la preocupación genuina. Todas las demás preocupaciones deben volverse obligatorias para mí. Yo vivo en este mundo y tiendo a sus asuntos por necesidad, pero mi preocupación real y sagrada es acerca de lo que verdaderamente importa. Después de todo, soy humano y deseo alcanzar algo. Algo es precioso para mí en la vida, aparte del dinero y de los problemas diarios. Esto es algo a lo que nosotros debemos asignar una importancia mucho mayor que a todas las vueltas y giros de la vida.

Yo puedo trabajar, comprar y atender eventos placenteros o desagradables. No importa lo que haga, mientras que en mi corazón y mente haya un lugar en el que yo asciendo. Y si existe tal lugar, debo conectar a mis amigos con esta inescapable preocupación. Cuando pensamos acerca en ello y nos apoyamos unos a otros, esto es un grupo. Todos están preocupados de que los otros tengan los mismos pensamientos, las mismas preocupaciones. Yo quiero que ellos cuiden la cosa más importante, y entonces yo cuidare de esta también.

Nuestro cuidado mutuo es construir vasijas espirituales, el deseo correcto, elevar el rezo por la corrección. Cuando esto acumula intensidad cualitativa y cuantitativa, entonces en esta red que se ha extendido entre nosotros, revelaremos que es lo que deseamos alcanzar, la realidad superior y adquirimos la fuerza, salud, seguridad y prosperidad…

De hecho, hoy la nación judía confía más en un milagro que en un fundamento firme. Y todo el tiempo tenemos una vasija especial, gracias a la cual podemos alejar todos los problemas, dificultades y todos los que nos odian. Nosotros y solo nosotros tenemos las llaves para tener éxito y para una buena vida para todos. Es así precisamente porque todo el mundo y nuestros vecinos no nos quieren dejar solos.

Se nos dio una oportunidad y solo si alcanzamos la garantía mutua, nuestra unidad se volverá el centro del bien global. Entonces hagamos juntos que eso pase, cuidando el uno del otro con alegría.

(53410 – De la Lección 1, Convención en Ajziv del 9/1/2011)

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