¡Ay! del ingenio egoísta

Pregunta: ¿Cómo separa usted la mente que ha recibido al nacer, de la mente que actúa en el nivel superior?

Respuesta: Nuestra experiencia de vida poco a poco nos enseña que nuestra mente corpórea no vale nada. A pesar de que todavía la exaltamos porque es la única cosa que nos eleva por encima de los animales.

Sin embargo, al final vemos que nuestras capacidades mentales e intelectuales nos están llevando hacia una vida peor que la de los animales. Estamos constantemente en un estado de miedo, ansiedad, preocupación, tensión y miles de diferentes presunciones. Nos causamos nuestras propias enfermedades y envenenamos nuestro medio ambiente. ¿Qué otro animal arruina su entorno como lo hacemos nosotros?

Creamos intencionalmente enemigos y odios a nuestro alrededor. ¿Además del hombre, cuál otra especie hace esto? En última instancia, todas nuestras acciones nos llevan hacia la destrucción. La mente hace al hombre el peor y verdaderamente el más infeliz de los animales. ¿Cómo nos ayuda esto?

Nos acercamos lentamente hacia estas conclusiones, aunque no es fácil estar de acuerdo con ellas. Esta es la mente que hemos recibido de la naturaleza la cual determina todos nuestros deseos e inclinaciones. Necesitamos decidir con nuestra mente (cabeza) y en nuestros deseos (corazón) que todo esto sólo nos perjudica, y sería mejor incluso no usarlo en absoluto.

La humanidad gradualmente ha comenzado a descubrir esto. Nuestro deseo de desarrollar la ciencia ha desaparecido debido a que no nos proporciona la sensación de una vida más feliz. Y en nuestros días la humanidad está entrando en un nuevo sistema de relaciones, y pronto se revelará ante nosotros y nos mostrará nuestra conexión absoluta y la dependencia entre unos y otros.

Estamos en un sistema común que ata nuestras manos y pies, y ni siquiera los sentimientos y la mente pueden ayudarnos. Si estoy encadenado a miles de millones de otras personas, unidas con un hilo invisible de una manera que se me hace imposible realizar un movimiento de manera independiente, entonces ¿cómo pueden ayudarme mi sensibilidad e intelecto? Después de todo, desde el principio, no he sido capaz de hacer el movimiento mínimo que decidí hacer en dicho sistema.

De repente descubro que soy simplemente un remache, un pequeño elemento en el sistema, obligado a actuar y sin libertad. Puedo moverme tanto como quiera, pero todos mis movimientos sólo existen en mi imaginación; sólo creo que estoy cambiando las cosas. Pero en realidad estamos en un sistema equilibrado y firme, y nadie nos está pidiendo nuestra opinión.

(58356 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 10/21/2011: “La mente actuante”)

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