¿Si el amor es tan importante, entonces qué estamos esperando?

El principio de amar al prójimo como a uno mismo es conocido por todos, pero existe una gran confusión que lo rodea. Todos están de acuerdo en que deben amarse el uno al otro, aun cuando algunos están dispuestos a exterminar a una gran parte de la humanidad por ese amor, pensando, “¡Esa pobre gente! ¿Por qué deberían sufrir?” Y es incluso más sorprendente cuán confusamente se refleja este principio en diferentes religiones.

Como resultado, nos hemos enfriado, y no nos preocupa no amar al prójimo. Nuestra educación y entorno han ignorado completamente esta cuestión. Por lo tanto, es momento de detenernos y pensar: ¿Es realmente importante? ¿Tal vez sea suficiente dar una educación moral a nuestros hijos y mostrar un respeto elemental entre los adultos? ¿O aun así debe ser el amor por el prójimo el objetivo de la vida en todo momento para todas las personas y para todos al mismo tiempo? ¿Debemos vivir sólo para alcanzar esta cualidad lo antes posible?

Esta pregunta que afrontamos es extremadamente importante. Si hablamos del significado de la vida, del alcance de la meta por la cual vinimos a este mundo, ¿Entonces por qué ignorar tanto este principio? En esencia, estamos extremadamente lejos de entender el hecho de que este principio es la ley universal del universo y de la naturaleza. Todas las otras leyes que conocemos, y especialmente las que no conocemos, giran alrededor de este eje.

Si queremos entendernos a nosotros mismos y al mundo en el que estamos, entonces tenemos que alcanzar la ley general de la creación. Sin alcanzar el amor por el prójimo, no seremos capaces de averiguar quiénes somos y dónde estamos. Esta es la clave que nos permite ver correctamente toda la imagen, entenderla, sentirla, incluirnos en ella y usarla para la total autorrealización.

Al adquirir el amor por el prójimo en la práctica, alcanzamos la cualidad del Creador. Todas las otras leyes son sólo facetas, expresiones parciales de esta ley fundamental de la realidad. Es similar a la forma en la que la ley de la gravedad puede ser expresada de diferentes maneras, pero como un todo, siempre determina cómo un objeto es atraído hacia otro.

Existe un fenómeno general y existen casos particulares de este. Existe una ley de amor universal, y para nosotros es expresada primero y principalmente como el principio social, “ama a tu prójimo como a ti mismo”. Al realizar este principio en la sociedad, cumplimos con la ley universal. Esta nos controla, y si queremos organizar bien nuestras vidas, tenemos que aspirar a realizarla.

(De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 10/27/11, “El amor por el Creador y el amor por los seres creados”)

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