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Usa el poder de la mente para corregir el mundo

Pregunta: Usted dice que todos estamos conectados en un sistema de deseos, pensamientos e intenciones, y que al cambiarlos, debido a la influencia del entorno, no sólo nos transformamos nosotros, sino que cambiamos también al mundo entero. ¿Cómo pueden nuestros pensamientos cambiar la naturaleza y el mundo?

Respuesta: Karl Marx escribió sobre la necesidad de tratar el poder de la mente como un medio para influir en el mundo. La tecnología es un recurso natural que puede convertirse en una herramienta para el deseo humano de dominar la naturaleza, o una herramienta para llenar el deseo del hombre en la naturaleza. Los avances tecnológicos son herramientas de la mente humana hechas por el hombre, la realización del poder del conocimiento.

La realización del poder del conocimiento, significa que el poder de la mente es una forma de energía que puede influir en los procesos externos o materiales e internos o mentales. El poder de la mente y el conocimiento pueden cambiar la materia y convertirse así en la fuerza que cambia la naturaleza externa e interna del hombre.

Hoy en día, la humanidad como un sistema global integral puede usar el poder de la mente y del conocimiento para cambiar el entorno natural a fin de dominar la naturaleza y a sí mismo. Sin embargo, sólo tendremos éxito en el uso del poder de la mente si lo utilizamos como un poder para corregir las conexiones globales integrales entre nosotros y cambiarlas del egoísmo y de la recepción hacia la garantía y el otorgamiento mutuo.

(55610)

Enciende el motor del progreso

Baal HaSulam, “Un mandamiento”: Hay dos partes de la Torá: una está relacionada con el hombre y Dios y la otra con respecto al hombre con el hombre. Y yo te pido que, en cualquiera de los casos, participes y asumas lo que concierne al hombre con el hombre ya que así también aprenderás la parte que concierne al hombre y Dios.

A lo largo de la historia nosotros nos desarrollamos bajo el dictado de la naturaleza, del Creador, de los genes informativos (Reshimot), del programa que nos inculcaron. Nos desarrollado instintivamente, por medio de diferentes impulsos internos que aparecieron en nosotros. Hoy en día esta fase está llegando a su fin.

Esto sucede en la vida personal de cada uno. Hoy en día también sucede a nivel mundial y se manifiesta como una crisis global integral. No sabemos cómo manejar nuestras vidas. De repente, toda la humanidad está descubriendo que está perdiendo el control de lo que está sucediendo. En el mundo están sucediendo algunos procesos incomprensibles, y ya no tenemos las riendas.

En el pasado, siempre pudimos hacer algo para afrontar la situación, pero hoy no es así. Gradualmente se hace claro que no sabemos cómo llevarnos bien unos con otros: Una persona dice algo y la otra no le entiende. No podemos llegar a ningún acuerdo, aunque vemos que sin un contenido en común, aunque sea el mínimo, no sobreviviremos.

El desarrollo bajo el dictado de la naturaleza en el que todo era obvio, en el que hicimos lo que sentimos y obedecimos nuestros impulsos internos, ha terminado. Los genes de información continúan apareciendo en nosotros por supuesto, pero no sabemos qué hacer con ellos y no podemos identificar el sistema externo en el que vivimos. El mundo se ha convertido en un lugar confuso.

Por lo tanto, el método que explica qué hacer en estas nuevas condiciones, qué hacer con nosotros mismos, se nos revela hoy en día. Sin embargo, aún no sentimos cuán vital es la enseñanza llamada Torá.

En el pasado, solíamos desarrollarnos por medio de una fuerza interna que constantemente nos operaba y cumplíamos con sus órdenes sin saberlo. Al no tener voluntad propia, ni siquiera fuimos nosotros quienes las llevamos a cabo. Fuimos simples marionetas.

Ahora, estas manipulaciones internas están cesando gradualmente. Es como si nuestro software interno se hubiera congelado y no corriera más. ¿Qué quieren de nosotros las fuerzas de la naturaleza? ¿Por qué han dejado de funcionar y de desarrollarnos?

Las fuerzas de la naturaleza quieren que participemos conscientemente en nuestro desarrollo a partir de ahora. Esta es la fase que hemos alcanzado.

Pero, ¿cómo sabremos cómo participar en nuestro desarrollo correctamente? Después de todo, sin saber esto no vamos a encontrar nuestro rumbo en la nueva realidad y como resultado, recibiremos golpes. Ahora tenemos que completar lo que la naturaleza solía hacer.

Por ello, el método de la Cabalá que nos muestra el camino está revelándose ahora. Este nos dice cómo debemos operar para completar internamente las órdenes de la naturaleza que nos desarrollaban anteriormente. Podemos obtener un impulso para ello por medio de la conexión con los demás. Es precisamente por esta razón que debemos buscar la conexión con los demás, con el fin de encontrar las deficiencias e incitar las correcciones que tenemos que introducir nosotros mismos en el programa.

Es como si echáramos leña al fuego y proporcionáramos el combustible para nuestro desarrollo, y así avanzamos. El combustible puede ser positivo o negativo. En un horno, junto con el calor que se produce al quemar la madera, tiene que haber oxígeno y un ducto de aire. Nosotros también debemos tener las dos caras de la moneda: por un lado, las carencias, frustraciones, y las tinieblas, y por el otro, la Luz, la conexión entre nosotros, y una exigencia por la reciprocidad.

Tenemos que descubrir todo eso a fin de crear el nuevo componente que se necesita para nuestro desarrollo. Si lo añadimos, la fuerza de desarrollo cambiará nuestra situación y nuestra evolución continuará. Pero si no encontramos las deficiencias, las metas, las frustraciones y las correctas aspiraciones, la “rueda del desarrollo” no se encenderá.

Hasta ahora, cuando no era necesaria nuestra participación, los genes informativos giraron la rueda de forma automática a partir de la ruptura de las almas, en los niveles inanimado, vegetativo y animado. Pero ahora, nuestra participación se ha vuelto una condición necesaria. Debemos añadir nuestro deseo a las Reshimot destrozadas para que ellas se realicen correctamente.

La realización consta de dos partes: la construcción de las vasijas y su llenado. La construcción de las vasijas, como Baal HaSulam dice, se refiere a la actitud de uno con respecto a las otras personas, mientras que el llenado de las vasijas está relacionado con la actitud de uno hacia el Creador. En esto tenemos que ocuparnos. Por supuesto, primero tenemos que pensar en las vasijas y sólo después de llenarlas.

Por esta razón se nos dice que el amor por los seres creados lleva al amor del Creador. En primer lugar, debemos preocuparnos por la conexión correcta entre nosotros. Entonces, nuestro atributo común de otorgamiento se manifestará seguramente en ella y en este atributo, la fuerza superior llamada “el Creador” será revelado.

(55501 – De la 5º parte de la lección diaria de Cabalá del 9/23/2011: “Un mandamiento”)

Enciende el fuego

Pregunta: ¿Cómo puedo comprobar si yo me esfuerzo lo suficiente?

Respuesta: Examina si te sientes energizado y entusiasta, si tienes un deseo fuerte llamado ansia por la espiritualidad, además del deseo habitual. ¿Crees que este deseo estimula en ti la necesidad de conectarte con el entorno y de avanzar en él?

El avance es el resultado de una conexión más fuerte, de la unión con todos los demás. Comprueba si este es el lugar donde puedes alcanzar la espiritualidad.

Tenemos que unirnos a tal punto que, a partir de la presión entre nosotros este poder de unidad comience a brillar. Esta presión se crea mientras trabajamos juntos en contra de nuestro egoísmo, por encima del cual queremos unirnos. La presión entre estas dos fuerzas opuestas crea una chispa que enciende la Luz, enciende el fuego.

(55645 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 9/21/2011, Shamati # 232)

Les deseo un feliz año nuevo

Todo nuestro trabajo es opuesto a la corrección puesto que es un requisito imprescindible para descubrir que carecemos de corrección, nuestra oposición al mundo de Atzilut. La “inscripción” en el libro de la vida que recibimos al inicio del año es símbolo de que realmente anhelamos el mundo de Atzilut, que tratamos de descubrir nuestra oposición a él, y que mostramos un deseo sincero.

Si anhelamos estar en el mundo de Atzilut y descubre la corrupción que hay en nosotros, esto significa que nos examinamos a nosotros mismos y que deseamos volver allí (“arrepentirnos”) durante el período de arrepentimiento (Slijot).

Renovarnos significa que nos examinamos y vemos cuan opuestos estamos a un nuevo comienzo. Si lo anhelamos y, después de haber revelado nuestra oposición, aun así no renunciamos a él ni nos damos por vencidos, sino que continuamos hasta que descubramos por completo nuestra forma egoísta que es opuesta a la del primer grado espiritual de Atzilut, entonces quiere decir que hemos completado nuestra “inscripción” en el libro de la vida.

Esta inscripción es opuesta, son letras negras sobre fondo blanco. Pero por medio de esto hemos discernido nuestra forma exacta y hemos expresado nuestro gran deseo de conectarnos y de ser absorbidos en la Luz blanca. Esto significa que hemos pasado el período de arrepentimiento y que hemos alcanzado el comienzo del nuevo año. Entonces le pedimos al Creador que ponga fin a nuestra escritura y que la “selle”.

Aquí no podemos hacer otra cosa que desearnos unos a otros que seamos inscritos y sellados en el libro de la vida. Es sólo por medio de la conexión entre nosotros que podemos lograr un feliz año nuevo y estar firmados y sellados en el libro de la vida. Una persona no puede desear esto para ella y para pedir que el Creador lo haga por él. Sólo podemos desearlo unos a los otros y traer al Creador para que selle la inscripción de cada uno de nosotros.

(55675 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 9/25/2011, Escritos de Rabash)

El cumpleaños del hombre
¡Deseo que todos lleguen al final!
¡Necesitamos un nuevo comienzo!

El Buen Entorno – 09.25.11

Mi buen ambiente – Consejos y principios del Dr. Laitman para la semana