Comenzamos desde la distancia

Baal HaSulam, “Un mandamiento”: Es inútil esperar que en determinado momento uno encuentre una solución para comenzar la obra altruista del Creador. Tanto en el pasado como en el futuro, cada siervo del Creador debe comenzar el trabajo egoístamente y desde allí lograr el otorgamiento.

Comenzamos desde la distancia, con el deseo egoísta de recibir todo lo que nos parece valioso: dinero, respeto, poder, conocimiento, excelencia, salud, el otro mundo, la previsión, o la comprensión de los secretos. Cada uno se siente atraído por algo más en la sabiduría de la Cabalá, algo que está cerca de su corazón. Esta es la forma en la que la persona comienza su camino.

Pero poco a poco, gracias a la influencia integral del grupo, los estudios, y la diseminación, la persona dirige sobre sí mismo la Luz que Reforma. La Luz es la única fuerza que actúa, pero nosotros la activamos mediante diferentes medios colaterales, y acciones que aparentemente no tienen nada que ver con ella.

Yo puedo bromear un poco con los amigos, puedo no tener la intención correcta y apenas sentarme en la lección, o diseminar porque mi ego quiere imponer mis valores a los demás. Todo esto no importa. Si las acciones en sí mismas están cerca de la Luz, si están destinadas a otorgar, a estudiar, y hacia la unión, entonces ellas atraen la Luz que Reforma. Como se nos dice: “los mandamientos no requieren intención”.

Así que existe la acción, y existe la intención. Mis acciones son los estudios, la difusión, las reuniones de amigos, y el trabajo en grupo. Sin embargo, no tengo control sobre mis intenciones. Puedo sentir que soy un ángel o un demonio, eso no importa. Si yo realizo las acciones necesarias, con lo mejor de mi capacidad, atraigo a la Luz que Reforma, que gradualmente me ayudará a pasar de la intención egoísta a la altruista; de Lo Lishma (para uno mismo) a Lishma (por el bien del otorgamiento).

La única diferencia es la intención. Las acciones siguen siendo las mismas: sigo estudiando como antes, participando en reuniones de amigos y en difusión, pero mi intención es corregida cada vez más y más, obligándome a conectarme realmente con los demás, con el Creador, y a otorgar sobre ellos.

Este es el proceso, y nosotros sólo debemos continuarlo sin ningún retraso. Nadie puede escapar de él. Sólo debemos buscar las acciones más eficaces para acelerar el proceso y estar atentos a las intenciones que están más cercanas al otorgamiento y que puedan ser agregadas a él.

Todos pasamos por las mismas etapas, y nadie puede saltarse ninguna de ellas. Podemos, sin embargo, acelerar el avance, y este es todo nuestro trabajo. Se dice que Israel apresura el tiempo. Aquí el Creador no puede ceder. Después de todo, todas las etapas son esenciales para la adquisición de la mente y el sentimiento, necesarios para crear las vasijas que nos permitan entender y alcanzar al Creador, para poder llegar a la equivalencia de forma y a la unión con Él.

(58290 – De la 5º parte de la lección diaria de Cabalá del 10/21/2011, “Un mandamiento”)

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