De las calificaciones a los valores

Pregunta: Recientemente participé en una conferencia en la que entre otras cosas se discutió la alternativa al sistema actual de calificaciones en los exámenes de admisión. Los métodos previos han caducado, pero aun así, ¿no deben ser los estudiantes evaluados de alguna manera?

Respuesta: Vayamos directo a la esencia del problema. Lo único que queremos de una persona es que sea capaz de corregir su alma. Es por esto que han nacido las personas y es para eso que viven, y si no logran esto, continúan en el siguiente ciclo de vida. Por lo tanto, las cartas de presentación o el expediente de un niño deben ser escritos sólo desde este punto de vista.

Lo que de verdad importa no es qué calificaciones recibe un niño en física, química, historia, biología, y otras materias. Tal vez no es muy ágil para la recepción de esas materias, o tal vez tiene las cualidades necesarias para ser un artista de circo. Algunas personas son atraídas hacia la música pero no son muy buenos en matemáticas.

Aun así ponemos a los niños en un salón de clases y los llenamos con los mismos materiales en lugar de desarrollar su singularidad e individualidad. Los colocamos a todos bajo un solo criterio, los agrupamos en un solo cliché, y la prensa del sistema de educación los amasa sin ningún análisis.

Este sistema fue necesario hace 100 o 200 años para convertir simples granjeros en trabajadores de fábricas. Pero hoy estamos entrando en una nueva era. La producción y la agricultura requerirán sólo de un pequeño porcentaje de toda la humanidad. Nos dividiremos esta carga, pero principalmente nos enfocaremos en el trabajo interno. Ha llegado el momento de desarrollar al hombre como individuo, de enriquecer su mundo interno. El nivel de alcance en varias materias “externas” no puede ser un criterio aquí. Todos somos diferentes y este enfoque simplemente es incorrecto.

Con respecto al sistema de calificaciones, se ha desacreditado a sí mismo completamente. Este fuerza a una persona a aprender un amargo mínimo. “Aquí tienes lo que necesitas. Tómalo, ahógate con ello, ¡y déjame en paz!” Al fin y al cabo, no soy yo el que se desarrolla, sino otros los que me fuerzan a demostrar mi conocimiento de forma oral y escrita.

La formación de una persona no puede ser abordada con las normas usuales. Requiere de un enfoque individual. Por lo tanto, la materia principal debe ser el desarrollo del individuo: un entendimiento de la vida y de las relaciones interpersonales ¿quién soy? ¿En qué tipo de mundo vivo?

La persona tiene que averiguar esto a través de conversaciones y discusiones. Se le deben abrir sus ojos, mostrándole las piezas del rompecabezas general y explicándole su esencia. Es tiempo de dejar de sentar a los chicos con libros de texto que les dan conocimiento pero no entendimiento. Esto los aturde y desorienta completamente. En el futuro las personas no podrán apartarse de la TV y continuarán viviendo como bajo hipnosis. Tal vez esto sea bueno para las autoridades, pero al final del día, no hay nada bueno en esto.

Entonces, las calificaciones deben revocarse. Cada instructor y educador proporcionará su propia respuesta acerca de un estudiante. Las clases se convertirán en grupos y tomarán un camino conjunto de estudio, unificación, actividades mutuas, y lo más importante, educación. La persona no debe estar preocupada por las calificaciones, sino que por el contrario, si tú la has preparado, entonces ella se revisa a sí misma mediante los valores correctos, entiende lo que quiere en la vida, a qué pertenece, de qué es capaz, cómo puede disfrutar y hacer que otros disfruten.

Entonces elegirá una profesión que le atraiga y en la cual tendrá éxito. Después de todo, le enseñas y lo educas antes de tiempo. Lo llevas de viajes a diferentes lugares y le muestras la vida en su diversidad y unidad. Durante sus años de escuela puede ya probar en diferentes cosas y encontrar su vocación.

En el pasado las personas comenzaban a aprender una profesión desde la niñez y a aprender de la experiencia de los adultos. Tiene que haber contacto personal con instructores profesionales, en lugar de las relaciones formales que existen hoy.

Cuando las personas aprendan a encontrar una profesión que se ajuste a su personalidad, el número de personas que entran a la universidad disminuirá, y las universidades también cambiarán. Hoy en día muchas personas eligen una profesión académica por error o por necesidad, y después sufren toda su vida. El sistema de educación debe darles más libertad a las personas. Estamos siendo destruidos por las secas calificaciones y por los programas de estudio que no están adaptados a la modernidad. Desde la niñez presionan a las personas y limitan su desarrollo.

Aun así la persona debe desarrollarse hacia la sociedad y el entorno, pasando de la autoevaluación al autoanálisis y al análisis del mundo. Al entrar de forma armoniosa al mundo y a la sociedad, sentirá que es una parte integral absoluta de este. Este es el resultado correcto de la educación. La persona simplemente sentirá, “¡Soy responsable por el mundo y el mundo es mío!” Se sentirá bien en el mundo y el mundo a su vez reconocerá y valorará su contribución.

(58811 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 10/26/11, “El amor por el Creador y el amor por los seres creados”)

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