El camino es a través del Mar Rojo

Pregunta: ¿Qué nos falta para alcanzar la revelación? ¿Por qué estamos fallando al insertar la llave en la puerta del mundo espiritual?

Respuesta: Hay un punto en el corazón encerrado en la cáscara del ego (Klipa) en cada uno de nosotros. Esta cáscara sólo puede ser rota y destruida a través de la ayuda mutua. Nadie es capaz de trabajar solo. Todos deben asegurarse de que esto les suceda también a los demás.

Ninguno de nosotros tiene la fuerza para romper su propia cáscara ni para liberar su propio punto en el corazón. Los esfuerzos mutuos no necesitan ser grandes, pero requieren cierta calidad. Hasta ahora han sido incapaces de alcanzar esta calidad.

Seguimos tropezando en el umbral: Llegamos a la cáscara denominada “Klipat Emori”, tratamos de tocarla, y ella nos aleja. No podemos verla, tocarla, o romperla, porque esto sólo es posible a través de una conexión general, por medio de la unión de todas nuestras fuerzas. Mientras que nosotros somos incapaces de hacerlo. Pensamos cosas completamente diferentes, sin darnos cuenta de que el éxito sólo depende de nuestra unidad en contra de nuestro egoísmo mutuo. Tenemos que conectar a nuestros puntos en el corazón, nuestros deseos, y romper este ego.

Y una vez que comencemos a conectarnos ante este enemigo común, nuestra conexión nos llevará a la comprensión de que carecemos de la fuerza superior para romper este ego. En otras palabras, carecemos del tercer factor en la ecuación: “Israel, la Torá, y el Creador son uno”. Y entonces lo pediremos a Él y atraeremos la Luz de corrección de AB-SAG, la cual romperá esta cáscara e iluminará para nosotros tanto los deseos malos como los buenos. La Luz lo aclarará todo para nosotros tanto que ya no seremos capaces de seguir concordando con nuestro ego, y querremos salir de él a cualquier precio.

Entonces seremos capaces de trabajar por medio de la fe por encima de la razón, porque ya no desearemos permanecer con esta mente egoísta. Pero todo esto sucederá con la condición de que tratemos de unir nuestras fuerzas para romper el egoísmo general.

El Monte Sinaí es la montaña de nuestro odio mutuo, de nuestro enorme egoísmo. Nosotros siempre revelamos nuestro egoísmo mutuo, con excepción de algunos casos especiales descritos en la Torá. Un becerro de oro hecho con el oro que cada persona saca de su corazón. Las mujeres están felices de darles todas sus joyas de oro para hacer un ídolo. Y la fuerza que puede romper el egoísmo debe estar unida.

Por ahora somos incapaces de tomar esta decisión final de que sólo juntos podemos romper esta Klipa y de incluirnos en el superior. Nos falta seriedad interior, aunque todo depende de la calidad de nuestro esfuerzo.

El mundo ya está gritando y ha avanzado a través de muchos estados amenazantes, y nuestro objetivo es ir adelante de ellos, guiarlos por el mar final (el Mar Rojo).

(57949- De la lección diaria de Cabalá del 10/9/2011, Escritos de Rabash)

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