El privilegio de amar

El Creador hizo la creación con el fin de otorgarle a esta el bien total, lo cual significa darnos la oportunidad de otorgar y amar. Cuando hagamos esto, significará que Él nos llena con todos los placeres.

Deleitar a la creación no significa satisfacer sus deseos egoístas en todo tipo de formas. En su lugar, cuando mi deseo cambia de egoísta a otorgante, esto me abre la posibilidad del otorgamiento, lo cual se convierte en mi placer. Esto se llama ser llenado con los placeres del Creador, por la Luz que llena todo el universo.

Nuestra actitud hacia esta nueva creación, ante cuyo umbral estamos, es similar a entrar a un cierto club privilegiado donde las únicas personas que tienen permitido entrar, son aquellas con cualidades especiales excepcionales, y sólo mediante una invitación especial. Antes de entrar ahí, debes recibir permiso, un pase de entrada, y para eso primero debes estudiar el sistema de relaciones que existe entre todos sus miembros.

En este “club” algunos participantes son más importantes y algunos menos, y todos tienen todo tipo de relaciones entre sí: familiares, de amistad, negocios, y otros, es decir que están conectados a través de toda forma de conexiones. Si estableces contacto con cada persona y eres incluido en esta conexión entre todos, combinándote correctamente con todo este sistema y sabiendo cómo activarlo, entonces serás capaz de usarlo para tu beneficio.

Así opera el sistema del mundo, la red espiritual a la que estamos entrando. Tengo que saber qué relaciones existen entre todos sus elementos. Y eso significa que tengo que estudiar su estructura constante, lo cual es llamado VAK (estado pequeño).

Aparte, debo saber cómo activarlo con mi petición (MAN), cómo reaccionará al entrar yo e influirlo. Entonces veo cómo empieza a ocurrir el movimiento en este: cómo la Sefirá Daat asciende a YESHSUT y Aba ve Ima, cómo Jassadim y Guevurá descienden de ahí, evocando un ascenso mayor, y así en adelante.

Esto es lo que tenemos que aprender de la ciencia de la Cabalá antes de tiempo, antes de entrar al sistema superior. El estudio forma cualidades especiales dentro de nosotros y nos acerca a la entrada del sistema superior. Mediante la fuerza de nuestro deseo de alcanzar el sistema, yo despierto sobre mí una influencia que viene de este, y cierto tipo de fluidos o flujo de energía llega a mí desde ahí, acercándome a él.

Después de todo, ¡quiero llegar ahí! Está escrito, “Yo soy para mi Amado y Él es para mí”. Esto es llamado el mes de ELUL (el acrónimo de “Yo soy para mi Amado y Él es para mí”), la preparación para ascender al sistema superior. Y cuando finalmente entro ahí, esto es llamado un nuevo comienzo, la celebración del Año Nuevo (Rosh HaShaná).

(56436 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 4 de Octubre del 2011, Shamati)

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