El sistema con un grado de libertad

La Luz creó un punto de deseo “de la nada”: esa es la única creación. Alrededor de esta criatura se necesitó construir un sistema, dentro del cual dicho punto pudiera alcanzar el nivel de la Luz que la creó: llegar a ella con plena compresión y sensación consciente.

Fue necesario suministrar dicho punto con todo eso, a excepción de una cosa: el libre albedrio en su desarrollo. Sin embargo, fue necesario proveerla con todos los medios, cualidades y precondiciones que había que concederle.

Resulta que debe haber un puente entre la Luz y este punto de oscuridad. El puente llegará a ser el sistema por medio del cual la Luz se abre un camino para disminuirse hasta el nivel de este punto negro pequeño que surgió de la nada.

Este punto negro, opuesto a la Luz, tiene que absorber varias formas existentes en este puente entre él y la Luz. Y cuando el punto absorba todas las formas de preparación interna que existen, llamadas “los genes de información” (Reshimot), se encontrará en el otro extremo del sistema de los mundos. Ahora, bajo la influencia de los propios despertares que surgen dentro de él, este punto podrá empezar a escalar por los grados de los mundos y a alcanzar la Luz por sí mismo.

Todos los medios llegan a él desde arriba: los genes de información, la Luz, las fuerzas, los deseos y los estados. Todo llega desde arriba a excepción de una cosa: él siempre tiene el libre albedrio y decide por sí mismo si utilizarlos para el ascenso o no. ¡Esto es lo más importante!

Esto parece al ejemplo de un anfitrión y un invitado. El invitado no es culpable de tener hambre y buen apetito. ¡Él no es culpable de ser pobre! Tampoco es culpable de que haya un anfitrión poderoso y con un corazón generoso quien conoce todos los deseos de su huésped, su apetito y gusto, y de haberle preparado el llenado apropiado, tanto en cantidad como en calidad.

En este caso, nada menoscaba la dignidad del invitado. Si él sabe cómo comportarse con dignidad, no comer como un buitre, entonces todos sus defectos se convierten en méritos. Toda su debilidad se convierte en valentía, y todas las preocupaciones y quejas llegan a ser una bendición de santidad.

(56692 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 10/6/2011, “Ptijá”)

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