Encontrémonos en la Sucá de paz

En nuestro mundo todos entendemos por qué los niños juegan y qué pasará cuando crezcan. Pero nuestro mundo es una copia del mundo superior, y este juego simboliza el hecho de que tenemos que avanzar lentamente hacia la verdad, constantemente eligiéndola a partir de la situación opuesta en la que nos encontramos.

El trabajo espiritual comienza con el hecho de que estamos apegados a los placeres falsos y a acciones que son totalmente egoístas. Sin embargo, entendemos que solo podemos crecer gracias a ellos, con el fin de tener libre albedrío para elegir y, para aclarar nuestras vasijas, nuestra actitud frente al superior por nosotros mismos.

No hay otra opción. Todo el tiempo caemos y nos levantamos nuevamente, y así es como avanzamos, como se nos dice: “Una y mil veces caerán los justos y de nuevo se levantarán”. Esta es la forma en la que nos movemos hacia adelante, y tenemos que ser pacientes y entender que esta es la única manera de construir una vasija perfecta e independiente. El que persevera triunfa. Lo principal aquí es la consistencia.

Vemos una copia de todos los procesos espirituales en la vida corporal también. Esta es la razón por la que hemos nacido en ella como los niños pequeños y sin cerebro; jugamos juegos sin sentido y somos incapaces de cuidar de nosotros mismos, hasta que poco a poco, gracias a estos juegos, crecemos y seguimos adelante con las correcciones más serias. Pasan muchos años hasta que la persona se “para sobre sus dos piernas” y está lista para la vida en este mundo.

Por lo tanto, después de las Slijot (los diez días de arrepentimiento), Rosh HaShaná (Año Nuevo), Yom Kippur (Día de la expiación), los cinco días entre Yom Kippur y Sucot, y los siete días de Sucot, alcanzamos el nivel de Sheminí Atzeret (el octavo día de la Asamblea): la unidad con la Luz. Poco a poco, día a día, realizamos aclaraciones, símbolo de ellas es la cubierta de la Sucá (Skhakh) hecha de “los desperdicios del granero y del lagar”. Es decir, está hecha de lo que una persona no respeta y de las cosas sobre las cuales nada piensa, creyendo que los alimentos que obtenemos del granero y del lagar son más importantes, despreciando los desechos.

Pero, lo que  a él le parecía como un desperdicio sin valor se convierte en lo más importante ahora. Si elevo este “desperdicio” por encima de mí y lo utilizo para cubrir mi ego, si me escondo a mi mismo debajo de esta cubierta, entonces seré capaz de disfrutar de su sombra. Así es como descubrimos la Luz superior, la cual no se revela directamente, sin la sombra. Por lo tanto, llegamos a la Sucá de Paz (Shalom Sukkat), bajo la cobertura perfecta (Shalem), la pantalla.

(57329 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 10/11/2011, Escritos de Rabash)

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