La economía del alma

El sistema económico es una especie de impronta egoísta de los cálculos que hacemos en el “cuerpo” del alma cuando lo preparamos para la acción espiritual. En la economía nosotros apuntamos a obtener el máximo beneficio con la mínima inversión y riesgo. Estos son los cálculos prácticos, egoísta, en los cuales todo está claro.

Incluso si el egoísmo es reprimido de manera formal, es sólo porque no podemos caracterizarlo cualitativamente, puesto que este pertenece a los sentimientos, a las conexiones familiares, a los intereses de un país, de una nación, y así sucesivamente. En realidad todo puede ser enumerado, y si hubiéramos sido capaces de hacerlo, nos encontraríamos en un sistema preciso, análogo al que opera en el mundo espiritual.

Excepto aquí, los cálculos se hacen en el “cuerpo” de un Partzuf, en la aspiración por el otorgamiento. Cuando tú estás en el camino que conduce al otorgamiento, haces un cálculo preciso, como si fuera una economía ideal: ¿Cuánto tengo que extraer de cada deseo, de cada situación, de cada factor en esta acción o maniobra para recibir el máximo beneficio? Pero, obviamente, ese beneficio es desinteresado.

Aquí contamos con recibir, mientras que en el otorgamiento, no obstante, el cálculo permanece. La única pregunta es cómo pasar de un modo al otro. Explicar el estado final tampoco es simple, sin embargo, lo caracteriza por la precisión matemática. Los desastres económicos actuales revelan esencialmente los rasgos de nuestro egoísmo en los cuales nos falta llevar a cabo los cálculos más precisos.

“Me encanta esta persona. No me gusta eso. Este es repulsivo para mí. Este es lejano a mí. Éste es cercano a mí. Este es más importante en el sistema general. Éste es menos importante… “¿Cómo podemos tener en cuenta todos estos parámetros? ¿Y cómo actuará cada persona, de forma individual según ellos, renovando sus cálculos a cada segundo? Esta será la economía real que tendremos que sostener. En otras palabras, tendremos que llegar a conocer el sistema correcto y saludable en el que el egoísmo funcione correctamente usando dos fuerzas.

Hoy en día nuestro complejo económico solo está basado en uno de los componentes, el egoísta y por lo tanto, sin conocer la segunda mitad, no podemos manejarlo. Sin embargo, cuando las fuerzas de otorgamiento se unan a las fuerzas de recepción, empezaremos a interactuar con la gente que nos rodea de manera diferente, a equilibrar el otorgamiento y la recepción de conformidad con nuestro propio nivel y el nivel de la sociedad. Este será el cálculo real.

Tendremos que medir y considerar nuestras interconexiones, lo cual no podemos hacer hoy. Tendremos que considerar todos los posibles temas que se extiende entre nosotros en los pensamientos y los sentimientos, los niveles de nuestra cercanía y el “coeficiente de otorgamiento”, y todo esto volverlo un cálculo económico que tenga un carácter puramente matemático.

Si añadimos las variables cualitativas a sus parámetros, los cuales reflejan los sentimientos y los estados de la humanidad en su conjunto, recibiremos un resultado fiable e indiscutible. El mismo cálculo se hace en la cabeza del Partzuf: Yo considero la Luz interior y la Luz Circundante, las Reshimot, TANTOT, mis deseos interiores y exteriores, y los métodos de trabajo con ellos…. Precisamente esta es la economía.

Sólo los cálculos espirituales se hacen en el deseo y por lo tanto todos los números son exactos y auténticos. En el deseo puedo clasificar los factores y darles valores, extraer TANTOT de ellos. En esencia, los libros de los cabalistas son la economía del universo. Las Luces son “dinero”, es decir vida, mientras que las vasijas, los deseos, y las pantallas nos permiten adquirir el llenado, la ganancia, el beneficio. El beneficio interno es la Luz interior, y el futuro beneficio es la Luz Circundante. Hacemos préstamos mutuos: por ejemplo, el superior presta al inferior en el primer tipo de Gadlut. Y en el segundo tipo de Gadlut, el inferior recibe la Luz del superior con el fin de pasarla….

No es casual que el golpe principal de la crisis afectó nada menos que a la economía, porque es la cosa más importante para nosotros. No fue la destrucción de la unidad familiar, el colapso de la educación, o la ecología, sino los problemas económicos los que  nos han obligado a hablar en serio de la crisis. Y esto se corresponde con los procesos espirituales.

Con el tiempo comenzaremos a funcionar con una economía sana, comenzaremos a deducirla de acuerdo con el sistema espiritual y sintiendo  la transición hacia ella. Esta transición sólo será posible bajo la condición de que traigamos al cálculo el componente de garantía mutua, si la medimos, la pesan, y la designamos numéricamente. La consideraremos al hacer cálculos sobre el mercado de valores porque de lo contrario es imposible. El éxito del mañana depende de cuánto crezca el componente de garantía mutua en nuestra fórmula económica.

(56665 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 10/6/11, Shamati)

Un mensaje recargado
El altruismo es un calculo preciso
Economia realizada mediante la formula del equilibrio

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