Lo que mostrará tu sombra

La aspiración por el otorgamiento a los demás se forma gradualmente en la persona a lo largo del tiempo, y representa la corrección de los deseos, si soy capaz de restringirlos, porque veo que la vida en el egoísmo no me trae ninguna alegría. Yo atraigo una pequeña iluminación desde arriba a través de mis estudios y esfuerzos. Y a pesar de que yo no sé qué es esta Luz, aun así esta me corrige y me cambia, poco a poco me conduce hacia el sentimiento del valor del otorgamiento.
Empiezo a sentir que me esfuerzo hacia el exterior, hacia un ser humano, hacia una conexión con todos los demás, y los percibo como partes de mi propia alma. Este es el resultado de la influencia de la Luz Circundante. Este cambio se produce desde dentro de mí y debido a mis esfuerzos, estudios, participación en la difusión y a la conexión con los amigos.
De esta manera llego a la decisión que me niego a seguir siendo un receptor que toma más de lo necesario para vivir. Empiezo a odiar la recepción egoísta. Y mi aspiración hacia el otorgamiento empieza a desarrollarse a partir de este punto, lo cual también ocurre debido a la Luz.
Lo que hago es intentar, pedir, rogar, demandar, y de esta manera obligo a que la Luz funcione dentro de mí. Y, finalmente, la Luz hace una corrección en mí, después de lo cual yo comienzo a sentir una aspiración hacia un ser humano y el verdadero amor, que no es el objeto de mi placer. Esto se debe a que ya he construido una barrera que no me permite disfrutar de manera egoísta, sino sólo desde el otorgamiento real.
El desarrollo de este tipo de aspiración en el hombre se conoce como “los siete días de Sucot“, cuando comienza a recibir la iluminación de la Luz Circundante que reforma. Esta Luz forma la cualidad de Bina, la fe por encima de la razón en el hombre, una cubierta, un techo de una estructura especial que se construye en Sucot en el “granero y el lagar”, es decir a partir de los deseos hasta ahora descuidados en su egoísmo, considerados como basura. Pero por el contrario, en el deseo de otorgar los eleva por encima de su cabeza.
Y, por último, llega a un estado en el que él mismo los comprueba: si todos sus deseos están dirigidos hacia el otorgamiento. Para esto él mira su “sombra”: si es santa o impura. Él se esconde de la Luz, y al hacerlo se abre para que la Luz entre en él más tarde y lo llene con la intención por el bien del otorgamiento. Comprobar la sombra después del final de la fiesta de Sucot y evaluar si pertenece a la santidad o a los malos espíritus, son el establecimiento de la actitud hacia el egoísmo y la transición a otra dimensión: la del otorgamiento.
Yo mismo sello mi deseo de recibir placer, y soy estoy listo para recibir por el bien del otorgamiento, convirtiendo así mi recepción en otorgamiento. Él y yo nos amamos, y es por eso recibo de Él para complacerlo a Él. Pero todo esto sucede después de que compruebo mi sombra y todas las correcciones que están simbolizadas en la fiesta de Sucot.
(58130- De la 1º parte de la lección nocturna de Hoshanah Rabá del 10/19/2011, Shamati  8 )

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