Prisión voluntaria para la humanidad

La humanidad no será capaz de sobrevivir como especie y continuar su existencia sin destruir el egoísmo que existe entre nosotros. Sólo de esta manera trataremos la Tierra como nuestro hogar común.

Hemos creado un sistema egoísta de interconexiones entre nosotros llamado “economía y finanzas”. Es un sistema muy preciso y adecuado: tú para mí y yo para ti. Todos se  merecen lo que ganan: Yo soy más inteligente que tú y yo gano más, por eso merezco más, tú eres más débil, perezoso, así que mereces menos. “Desde cada uno según sus capacidades, hasta cada uno según su trabajo”, esta es la democracia. Punto.

¿Por qué debemos ofrecer a las personas de acuerdo con sus necesidades? Estoy en contra de ello. ¿Todos declararán sus necesidades para las cuales hay que proveer? De ninguna manera. Todos deben recibir según su trabajo, de acuerdo a su inversión. Todo es grande y está muy bien….

Pero descubrimos que esto no es suficiente. Resulta que al hacer esto, perturbamos cierto equilibrio entre nosotros. Hoy en día no estamos ni siquiera subsistiendo. Una nueva conexión aparece entre nosotros, la cual está rompiendo todos los cálculos económicos, todas las redes financieras. Y no sabemos qué hacer al respecto.

Vemos que la evolución continúa de alguna manera nueva y extraña. ¿De qué manera? “El efecto mariposa”, es decir cada uno afecta a todos los demás.

¿Cómo sobrevives en un mundo en el que dependes de todos los demás y todos dependen de ti? ¿Obtienes una ametralladora, subes a la torre, y pasas toda tu vida sentado allí sin siquiera cerrar los ojos, y luego, con suerte, allí no te dispararán? ¡Pero esto es imposible! Por lo tanto, tenemos que lograr algunas conexiones nuevas entre nosotros.

Estamos llegando a un estado en el que nuestro egoísmo no sólo está destruyendo el entorno, sino que además está empezando a consumirse a sí mismo: destruyendo la unidad familiar, la paz y la vida entera.

El hombre está construyendo una prisión para sí mismo con su actitud egoísta hacia el mundo. Del trabajo a la casa, de la casa al trabajo, y eso es todo, yo no existo en ningún otro lugar. Además, tengo televisión y hamburguesas, y esta es toda mi existencia. Después del trabajo me siento ante la pantalla del televisor, en el trabajo me siento ante una pantalla de computador. Hay dos pantallas en frente de mí y nada más.

No seremos capaces de arreglar nuestras vidas hoy en día, si no alcanzamos las relaciones humanas universales. Este es el problema.

(58079 – De la charla sobre Garantía mutua del 9/25/2011)

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