Toda la verdad acerca de mí en negro sobre fondo blanco

Nuestro deseo de recibir placer está en un constante proceso de desarrollo. Desde el momento en que este deseo fue creado por la Luz “a partir de la ausencia”, esta “ausencia” comenzó a desarrollarse bajo la influencia de la Luz, y sigue haciéndolo, desde el comienzo de la creación hasta su final.

Hay estados en este desarrollo en los que el deseo de recibir aún no se considera la criatura y está todavía construyendo sus niveles inanimado, vegetativo y animado: el sistema de la naturaleza espiritual. Más tarde, es creada el alma dentro de esta naturaleza espiritual, llamada Adam, “hombre” el nivel del hablante. Esta alma también se desarrolla en  los niveles inanimado, vegetativo y animado, en los mundos de BYA (Assiya, el nivel inanimado, Yetzira, el nivel vegetativo, y Beria, el nivel animado).

Sin embargo, el hombre en si mismo tiene que construir  dentro el nivel humano. Si el hombre no se construye por sí mismo como un humano, existe como un animal y utiliza de manera egoísta todo lo que lo rodea en los niveles inanimado, vegetativo y animado (todos los mundos de BYA), al tomar lo más que él pueda de este. De ese modo nos desarrollamos nosotros, al succionar de la naturaleza que nos rodea toda clase de llenados, los cuales nos ayudan a crecer en nuestro egoísmo.

Sin embargo, cuando nosotros alcanzamos el nivel en el que hemos agotado casi todo lo que viene de la naturaleza, nosotros comenzamos a sentir que nuestro deseo egoísta es opuesto al nivel de “humano”, al mundo de Atzilut. Nuestras vidas comienzan a ser más amargas y no sabemos a quién culpar. Después de todo el mundo de Atzilut se oculta de nosotros, y nosotros existimos por debajo del Parsa (la frontera que separa Atzilut de los mundos de BYA).

Por este motivo es que la persona no entiende por qué ella es tan infeliz. Parece que tiene toda su vida frente a ella para disfrutar. Sin embargo, nosotros no recibimos la Luz adicional, la cual no puede cruzar el Parsa desde del mundo de Atzilut y descender a nosotros a través de los mundos de BYA, y nosotros, el humano que hay dentro de nosotros, se siente mal. Este humano dentro de nosotros es contrario al nivel humano verdadero, a Zeir Anpin del mundo de Atzilut. Así es cómo nosotros empezamos a aspirar a revelar la fuente de nuestra vida, al igual que su significado y propósito.

Todo nuestro trabajo es escribir “negro sobre fondo blanco”. El mundo de Atzilut se llama “blanco”. Y “negro” es nuestro nivel más bajo y el color del mundo de Assiya. Rojo es el color del mundo de Beria, verde es Yetzira, y negro es Assiya. Todo está escrito sobre fondo blanco, sobre “la blancura superior” (Loven Elyon) del mundo de Atzilut.

La persona que escribe es aquella que se examina y se mide a sí misma en relación al mundo de Atzilut. Ella desea comenzar a ser como el humano de Atzilut, pero al examinarse ella ve en qué medida ella no se corresponde con esta imagen. Así avanza.

(55678 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 9/25/2011, Escritos de Rabash)

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