¡Dame lo que deseas para mí!

El Libro del Zóhar tiene por propósito no que lo estudiemos, sino que demandemos la corrección de este. No importa dónde esté la persona, en qué situación o de qué humor, cuánto entiende, y cuál es su actitud hacia la vida. No importa qué tipo de persona es. Si abre el libro, debe pedir alguna aclaración, algún avance. Uno pide entendimiento, y otro, probablemente, una mejor vida.

Debemos entender que todo esto no es muy importante en comparación con la petición de alcanzar la meta. Pero no sé cuál es la meta. Justo como es en la vida: Si hubiera sido capaz de leer El Zóhar cuando tenía dos años, hubiera pedido algo bueno que me parecía la meta de la vida ¿Pero qué hubiera pedido, algún juguete?

Esto significa que no debo pedir de acuerdo a mi deseo: sentirme bien, feliz, o lo opuesto. Los adultos por ejemplo, comen algo y lo disfrutan. Para mí es agrio o salado, pero ellos lo disfrutan. Hacen cosas en las que yo no veo ningún placer y no entiendo qué quieren en primer lugar, y así por el estilo.

Si hablamos del verdadero estado que debo alcanzar, ni las acciones, ni los llenados, ni ningún otro criterio me ayudan a decidir qué pedir. Los cabalistas dicen que al leer El Libro del Zóhar puedes pedir lo que quieras. Pero ni siquiera sé lo que quiero porque preferiría no tener esos deseos. Pero no tengo opción…..

La persona debe abordar la lectura de El Zóhar con una petición por lo que el libro mismo quiere traerle. Esto es ciertamente lo correcto. Es como ser un bebé listo que entiende que debe pedir ser un adulto, inteligente, fuerte, sano, y exitoso, de acuerdo a como lo ve El Zóhar.

Así que tratemos de pedir esto, ¡Y que El Libro del Zóhar haga lo que quiera con nosotros!

(60778 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 11/15/2011, El Zóhar)

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