¿A quién debo orar?

Nuestro problema es que no sabemos cómo imaginar al Creador: ¿Se supone que debemos imaginar sólo algo para nosotros mismos? Y aquí olvidamos el principio “Yo habitaré en medio de Mi pueblo” y que “del amor de los seres creados” uno llega “al amor del Creador”.

Por lo tanto, si quiero dar placer a mi Hacedor, no tengo otra opción de acercarme e imaginar  esto de manera correcta, que construir un grupo, conectarme con él, y aumentar su importancia para que se convierta en la cosa más importante y apreciada ante mis ojos, algo por encima de toda esta realidad, como la deidad.

Y entonces la conexión entre los amigos se manifestará dentro de mí como la fuerza superior, por la cual soy impresionado, a la que rezo, y desde la que pido. Y todo mi trabajo será sólo para este propósito.

De lo contrario, sólo quedan palabras bonitas: “Traer contento al Creador”, “con intenciones altruistas”, “no por el bien de recibir una recompensa”, “adhesión con el Creador”, y así sucesivamente. ¿Con quién voy a estar en adhesión, a la que voy a otorgar? Todos estos conceptos se mantendrán poco claros y vagos para mí, será algo que no realizaré y desaparecerá de mi sensación.

Por lo tanto, cuando hablamos acerca del Creador y somos constantemente confundidos acerca de cómo relacionarnos con un concepto tan difícil de alcanzar que nuestros sentidos no pueden percibir, debemos recordar que es la fuerza general la que se manifiesta dentro del grupo. Esta fuerza superior es en realidad el Creador.

¿Entonces por qué se nos dice que no hay nadie aparte del hombre y del Creador y las relaciones entre ellos? ¿Dónde está el grupo aquí? Y aquí hay que recordar que no hay un grupo de personas diferentes. Sólo existe un alma general, y el hombre debe hacer un esfuerzo para volver a la correcta percepción de la realidad. Y entonces él verá que todo esto es su alma individual, y que la fuerza general que llena su alma al Creador.

Uno tiene que ir un poco por encima de la visión corporal que nos muestra los cuerpos físicos en nuestro mundo corporal, los cuales están aparentemente ante nosotros y se nos han dado sólo con el propósito del trabajo. Trata de imaginar para ti mismo una dimensión superior, toda la realidad como un Kli (vasija), un deseo, que está dividido en varias partes en tu imaginación llamadas “inclinación al mal”. Sin embargo, gracias a tus esfuerzos para conectar estos elementos juntos, descubrirás la fuerza general en ese sentido, y esto se llamará tu Creador.

(60224 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 11/9/2011, Escritos de Rabash)

Duscusión / Compartir Retroalimentación / Haz una pregunta



Entradas Previas: