Antes de un ataque

Nuestro trabajo principal es elevarnos por encima de nuestros pensamientos y deseos, lograr separarnos de ellos, y ascender a la altura donde existimos todos juntos, donde está el alma. Existe sólo un alma en el mundo.

Es por eso que está escrito que antes de recibir la Torá, los hijos de Israel tuvieron que abstenerse por tres días. Cada uno estaba tratando de elevarse por encima de sus preocupaciones corporales, pensamientos, deseos y cálculos con el fin de dedicarse sólo a la más alta meta.

Es muy difícil y requiere de un trabajo dedicado, meticuloso, similar a recolectar diminutos granos hasta reunirlos todos, uno por uno, y nuestros cálculos egoístas llegan a su fin; hasta que los pensamientos y deseos inútiles dejan de despertarse en la persona, los cuales tiran de él hacia diferentes direcciones. Entonces, él estará más o menos listo para incluirse en los pensamientos y deseos del entorno.

La austeridad y abstinencia, el enorme esfuerzo que la persona realiza para prepararse, no es algo simple. La persona debe romper su ego, salir de sí mismo, sacarse a sí mismo de su posición con un esfuerzo físico real, e incluirse físicamente con otros. Entonces, él tiene que tratar de bajar su cabeza y aceptar el espíritu de ellos, el cual lo influirá. Él no pude permitirse ninguna libertad con sus pensamientos porque estos pueden arrojarlo fuera de los límites de la sociedad, del grupo.

La persona debe someterse y forzarse a sí misma a concentrarse en poner todo bajo el poder del entorno, tanto en la forma corporal como en el interior, espiritualidad, en pensamientos, en el deseo ¡Debe dejarse llevar! Dejar que eso que existe en el entorno lo influya de manera que no quede en él ningún corazón o mente, y lo único que lo controle sea lo que existe en el entorno.

Esta es la primera etapa en la preparación para incluirse unos en otros. Si somos capaces de hacer esto, podemos comenzar a hablar de la influencia de la fuerza superior, del poder del grupo.

El grupo no es la formación física que imaginamos; no es un grupo de cuerpos físicos. La fuerza interna del grupo nos influirá junto con la Luz que Reforma que existe en el grupo, dándole santidad a todos, y permitiéndoles elevarse por encima de sí mismos. Entonces en este ascenso la persona comenzará a sentir la fuerza general que llena el universo, y será capaz de entender lo que fue escrito.

Por esta razón, durante nuestra convención y al menos durante  los tres días previos (y debemos empezar a acostumbrarnos a esto hoy), lo más importante para nosotros es estar por encima de todos los pensamientos y cálculos ajenos y a limitamos a las necesidades que no nos dejan otra opción. A actuar a través de la fe por encima de la razón en todo sentido.

Especialmente durante los últimos tres días antes de la convención, debemos comenzar un verdadero ataque, días de abstinencia, tanto física como en pensamientos y deseos, de manera que sólo tengamos una aspiración y sintamos el menor número de distracciones.

(60638 – De la Lección 1, Convención Arvut en Israel del 11/11/2011)

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