Ataquemos todos juntos al Faraón

Pregunta: ¿En la convención, es posible dar un gran salto en los mundos superiores?

Respuesta: En la convención no damos un salto, sino que vamos desde nuestro nivel más bajo, que ni siquiera tiene un nombre y no pertenece a la escalera espiritual, al primer grado en esta. Este no es un salto.

Debemos entender la diferencia entre nuestro trabajo preliminar, que tiene lugar antes de que demos un paso en la escalera de los grados espirituales, y trabajar en esos grados. El trabajo preliminar está muy orientado hacia el grupo. Me incluyo en otros, ellos me influyen y yo los influyo. Aún no tengo mi propia individualidad espiritual. No existo aún como un individuo espiritual.

Por lo tanto, si me incluyo en miles de personas que me rodean, recibo sus opiniones, deseos y fuerzas, y como en nuestro mundo uso las capacidades que tiene la sociedad, que me permiten reducir grandemente mi camino. Es análogo a tomar de la jungla a una persona sin educar y enseñarle a ser un príncipe, similar a la película Mi bella dama.

Todos podemos recibir apoyo del cerebro común y del corazón común, a partir de nuestra inclusión mutua. Cuando me incluyo en el campo general que otros crean, y en el cual toman parte todos los cabalistas de generaciones pasadas, todas las almas, toda el alma común, entonces recibo las fuerzas que me permiten dar el salto.

Resulta que  otros trabajaron por 20 años para alcanzar el nivel espiritual mientras que yo llegué apenas hace un par de años (o tal vez 3 o 4 años, ya que toda persona requiere de un mínimo periodo de tiempo), aun así todo depende de mi deseo. Puedo incluirme en esta unidad común y ascender junto con todos.

Existe un dicho que reza, “Pídemelo y te lo prestaré”, que significa que podemos recibir el estado espiritual por adelantado y pagar más adelante. Esto es posible.

Pero cuando la persona ya comienza a ascender por los niveles espirituales, ocurre aquí un desarrollo más individual. Aunque esto también presupone una inclusión mutua con otros, ahí la persona comienza conscientemente a trabajar con la Luz y a discernir los deseos.

Por lo tanto, aquellos que no tienen un alcance espiritual, aun así pueden adherirse a la sociedad de la manera en que un niño pequeño se aferra a un adulto. Todo depende de los esfuerzos de la persona: él tiene la oportunidad de participar en la convención y entrar a la espiritualidad en virtud del sistema completo.

Similarmente, tampoco repetimos las correcciones que completaron las grandes personas de las generaciones pasadas. Somos como niños pequeños a los que ellos levantan en sus brazos, lo cual nos permiten elevarnos incluso más alto. Estamos sobre la plataforma que ellos crearon.

Y lo mismo sucederá con los principiantes que se nos unan en la convención: recibirán el mismo tipo de apoyo de nosotros, de sus “generaciones previas”.

(60635 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 13  de Noviembre del 2011, Talmud Eser Sefirot)

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