Digamos adiós a la infancia

Toda persona llega a un punto crítico alguna vez en la vida en el que tiene que salir de casa de sus padres y comenzar su propia vida. Esta es una transición muy fuerte y desagradable. Hay gente que nunca logra acostumbrarse a las nuevas exigencias de la vida.

Hoy en día, esta misma transición es global. Hasta ahora, la naturaleza llevado a la humanidad hacia adelante, permitiéndole sucumbir ante los juegos infantiles y egoístas. Nos hemos desarrollado en nuestro egoísmo y sin luchar contra nosotros mismos; pero ahora nuestra infancia ha terminado y comienza nuestra vida adulta.

De la misma manera que una persona alcanza la edad adulta, la humanidad puso fin a décadas de juventud. Nuestro egoísmo ha crecido, y ahora tenemos que arreglárnoslas en la vida por nuestra cuenta.

Sin embargo, el mundo no es lo que solía ser. Estamos en un nuevo mundo global e integral que está mutuamente conectado, y en el cual tenemos que encontrar nuestro lugar y ser parte de él. Ya no somos niños. Hemos crecido.

Por supuesto, la humanidad no quiere eso y no lo entiende. Al igual que una persona que alcanza la edad adulta y de repente se enfrenta a innumerables problemas, él debe alquilar una vivienda, ir a trabajar, asumir diferentes responsabilidades, y proveerse por sí mismo todo lo que otros le han dado hasta entonces.

Por supuesto, él no quiere eso. Es mucho más fácil y más cómodo estar con su madre. Se necesita tiempo para acostumbrarse al mundo de los adultos y poder encontrar las cosas buenas en él. La humanidad no está preparada todavía. Esta todavía prefiere seguir bailando al ritmo de su egoísmo como antes.

Ya estamos en el nuevo mundo, y tenemos que adaptarnos a él. Este exige nuestra plena cooperación y preocupación por todos, pero la gente todavía quiere seguir jugando como niños. Ellos no han experimentado el dolor suficiente como para entrar en la nueva realidad.

Se les debe decir que el nuevo mundo demanda nuestra completa cooperación, que nuestro trabajo consiste en conectarnos, y que vamos a resolver todos nuestros problemas sólo si se crea la correcta conexión mutua entre nosotros. El mundo entero ahora es como una persona. Míralo como si estuvieras mirando en un espejo.

Si tú no sientes que estás desempleado en ciertas áreas, que los desastres naturales te golpean en otras áreas, e incluso que otras sufren de enfermedades, observa la forma general de este mundo. Verás que tenemos un problema sistemático y que todos tenemos que estar conectados unos con otros, trabajar juntos en armonía por una causa, que es el balance general.

Imagina que tuviste algunos exámenes médicos ayer y el médico hoy te dará los resultados. Resulta que los órganos de tu cuerpo no están funcionando en armonía, sino más bien como los niños. Uno hace mucho, otro hace muy poco, y el otro no hace nada en absoluto.

Después de todo, el equilibrio es la conexión correcta entre todas las partes del cuerpo y es la base de la sensación de buena salud. Por lo tanto, ahora puedes llegar a la conclusión correcta.

(59790 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 11/4/11, “La Paz”)

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