El corazón en el que todos estamos fusionados

Sabemos por la sabiduría de la Cabalá, que el único medio que puede cambiar cualquier cosa es la Luz que Reforma. Esta sostiene nuestra vida, da vida a todo, y ejecuta todos los cambios. De acuerdo con las cualidades de la Luz, el deseo y el camino completo de la creación, desde el principio hasta el final, está inspirado en la naturaleza de la Luz: cómo cambiar la materia, el deseo de recibir, con el fin de llevar a la equivalencia de forma con la Luz misma.

Nosotros constituimos esta materia en las manos del Creador, la Luz, y podemos despertar e intensificar su influencia en nosotros mismos y de este modo, acelerar nuestro desarrollo. Dado que nosotros mismos aceleramos nuestro desarrollo, al desearlo y revelarlo mas y mas, la Luz influye en nuestra evolución más y ejecuta de un acto más significativo en él. Así sentimos nuestro avance como algo bueno y deseable. De hecho, añadimos al proceso de evolución que fluye “a su debido tiempo” (Beito) nuestra propia parte, la adición llamada “acelerar el tiempo” (Ajishena) ya que anhelamos el mismo lugar y forma a los que la Luz quiere llevarnos.

¿De dónde sabemos esto? Gracias a los esfuerzos que hacemos para tratar de vernos a nosotros mismos como conectados entre nosotros, como un hombre con un corazón, para que nuestros deseos se fundan en uno. Y luego, según la medida en la que tratemos de despertar nuestros corazones para que se conecten, realizando diversas acciones para tal fin, sin diferencias entre ellos, en esa medida nosotros despertamos la Luz que otorgará en esta conexión, en nuestros esfuerzos para conectarnos con una intensidad mayor que la evolución llamada “a su debido tiempo”. De esta manera aceleramos el tiempo.

Con el fin de despertar la influencia de la Luz en el deseo, nosotros mismos debemos imaginar que estamos tratando de conectar los corazones y de adoptar la forma de la Luz, el atributo de otorgamiento mutuo. Tenemos que imaginar esto en la medida en que cada uno de nosotros pierda su propio sentido de la existencia, y adquirir todos juntos la unidad que nos incluya a todos dentro de ella: el grupo, el alma, integrada por los corazones individuales. Y entonces la Luz otorga sobre nosotros y completa el acto.

(60664 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 11/14/2011, El Zóhar)

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