Él hará lo que yo no pude hacer

Cuando intentamos conectarnos, empezamos a sentir que nos falta algún tipo de ayuda desde Arriba, porque nosotros no podemos hacerlo solos. No podemos conectar ni sincronizar nuestros movimientos, pero esta revelación nos da conocimiento de Aquel que puede hacer esto por nosotros. ¡Sólo puede ser la fuerza superior!

Entonces, descubrimos la necesidad del superior y el lugar en el cual Él tiene que actuar en nosotros. Siempre funciona de esta manera en el mundo espiritual: trabajamos, aplicando más y más esfuerzo, y al final descubrimos un “menos (-)”. Y desde este “menos (-)” descubrimos el “más (+)” que tiene posiblemente lo que me hace falta.

Yo siempre descubro una carencia, una vasija, un deseo, y contra este descubro el poder, la Luz, que puede hacer lo que yo no pude. No importa cuánto lo haya intentado, no lo logré. De manera que llego a la conclusión de que soy incapaz de hacerlo, pero al mismo tiempo veo Quien puede hacerlo.

Esa es la razón por la cual nuestros movimientos siempre empiezan en la dirección negativa y causan enojo, desilusión y cansancio en nosotros. De la experiencia de toda nuestra vida no podemos entender cómo puede ser esto. En nuestro egoísmo siempre solemos actuar de manera diferente: aquel que se esfuerza gana, tiene éxito y recibe una recompensa.

Y se dice acerca del mundo espiritual: “Yo trabajé y encontré”, y no que ” yo gané”, “me apoderé”, o “robé”. Esto significa que no logré esto utilizando mi propio poder, al iniciar una acción y terminarla.

Aquí funciona de manera diferente. Gracias a mis esfuerzos alcanzo cierto límite, en el que nada sale bien, y caigo en la desesperación, dejo todo y no quiero nada, sintiéndome completamente decepcionado. Y sólo entonces, avanzo un milímetro hacia adelante, ¡descubro que hay una fuerza que puede hacerlo!

Y esta fuerza se oculta deliberadamente, hasta que alcanzo un estado de total desesperación. Baal HaSulam escribe en su carta que: “No hay un momento más feliz en la vida de la persona que cuando alcanza el límite de sus propios poderes y ve que no tiene ningún éxito” ya que sólo entonces, puede elevar una plegaria y gritar. Entonces sabrá a quien tiene que dirigirse, sólo entonces se le revelará.

Es más, él sabe que no tiene elección: él debe gritar. Y en realidad, no se requiere nada más que este grito.

(61231 – De la Lección 2, Convención Arvut en el desierto de la Aravá del 11/18/2011)

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