El juicio en el trascurso de la vida

Pregunta: Durante la lectura del Libro del Zóhar, constantemente me distraigo en mis pensamientos. Yo entiendo que es bueno porque “de Sión (salida) saldrá la Torá”. Pero aún así, ¿cómo me aferro a la concentración interna?

Respuesta: Tenemos que tratar. Supongamos que estoy llamado a un juicio para investigar cuanto me preocupo por el grupo. De acuerdo con el resultado, yo recibiré recompensa o castigo. Entonces, al leer el texto, voy a preocuparme por atraer diferentes fuerzas buenas y por alejar o endulzar las malas. Yo leo El Zóhar con ese propósito

En primer lugar, el juicio me evalúa en una sola dirección: la conexión o desconexión con el grupo, cuán pegado o separado estoy de él. Así que tengo que despertar la influencia de las fuerzas del bien que me ayudan a conectarme con el grupo, y por el contrario, quito las fuerzas que obstruyen.

Además de eso, tengo que ver que todas las acciones que pasan a través de mí me las dan para mostrarme las aclaraciones que tengo que realizar y los diversos factores que fortalecen mi relación con el grupo de una manera directa o indirecta. Es así porque al final, tanto lo bueno como lo malo me obligan a fortalecer mi relación con el entorno. Sólo sobre ese principio se lleva a cabo el juicio.

(60771 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 11/15/2011, El Zóhar)

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