El universo entero está en la gota de nuestra unidad

Hay diferentes partes en El Libro del Zóhar, y no sabemos cuáles son más eficaces, y cuáles menos. Pero se trata de que juzguemos y entendamos esto; lo cual se nos dará a conocer posteriormente. Es por eso que El Libro del Zóhar no fue escrito en una sola frase que podría repetirse todo el tiempo como un mantra. Por el contrario, el Libro describe toda la relación que existe entre nosotros, desde este mundo y hacia el mundo del Infinito, en diversas formas y manifestaciones para cada alma.

Esto se conoce como la “Torá” (de la palabra “Oraa” o “instrucción”), porque revela ante nosotros toda la red de conexión entre todas las almas en su forma corregida. Esto describe el deseo (vasija) en el cual la Luz se revela. Al revelar la Luz, la vasija llega a ser similar a ella en sus propiedades, y es por eso que es llamada la “Torá”. Por lo tanto, cuando tú evocas sus acciones a través de esta vasija, recibes la Luz que Reforma.

Todo lo que está escrito en todos los libros “sagrados” (“sagrado” significa “aquel que otorga”) es la forma de conexión entre nosotros, que los cabalistas han alcanzado. Pero lo que ellos no alcanzaron no fue escrito, y nosotros lo descubriremos juntos. Ellos alcanzaron esto al alcanzar el final de su corrección personal.

Por lo tanto, cada uno actualiza y escribe la Torá por sí mismo. Y la Torá de una persona no es como la Torá de los demás, porque el deseo (vasija) de todos es diferente, y así cada uno revela la forma de conexión desde su ángulo, desde su chispa espiritual, del punto en el corazón, en relación a toda la vasija del alma colectiva. Es por eso que cada uno escribe una nueva Torá para sí mismo y no revela lo mismo.

Moisés describió el sistema general. Pero cuando la persona llega a este sistema general, a la red general de conexión, y la activa mediante su deseo, su compromiso personal, él ve que brilla y funciona de la manera que él lo ve y lo revela. Él no revela lo que sucede a la manera que el rey Salomón, el Rey David,  Shimon Rabí, Rabí Akiva, Baal HaSulam, el Arí, y otros lo hicieron. Él lo revela a partir de su deseo (vasija), y no tiene la posibilidad de vestirse en la vasija de alguien más. Nadie puede hacer esto.

Y lo que alcanzamos luego, lo alcanzamos debido a la unidad entre nosotros. Nadie penetra en la chispa espiritual de otro. Sin embargo, en la unidad, todas nuestras chispas están tan conectadas que todas ellas parecen vivir en una chispa.

Esto no quiere decir que alguien está más cercano a mí, y alguien más lejano, como en el campo de una red. Por el contrario, estamos tan unidos entre nosotros, que esta red pierde su forma multidimensional, y nos convertimos en un punto. Si estás conectado con todo el mundo a través de la ruta más corta, directa, todo se convierte en un punto, en una gota. Nosotros esperamos adquirir tal  unidad.

(59199 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 10/30/2011, El Zóhar)

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