En desacuerdo conmigo mismo

El deseo es la sustancia de la criatura, el lugar en el que nos sentimos vivos y revelamos la realidad dentro y alrededor de nosotros. La Luz trabaja con el deseo y lo desarrolla de acuerdo a su programa. Al principio, la Luz desarrolla el deseo directamente con el fin de darle forma. Entonces, dentro del deseo creado, la cuarta fase del mundo de Infinito, la Luz comienza a crear las condiciones para su corrección.

Al fin y al cabo, este deseo aún es materia prima. No siente, entiende, o tiene libre albedrío. Sólo opera de acuerdo a las órdenes de la Luz, que lo controla. De esta manera la Luz crea diferentes formas de deseo llamadas mundos u ocultamientos. La Luz se revela y se oculta un poco, y el deseo pasa por cambios, hasta que absorbe todas las cualidades de la Luz.

Mientras más aparta de sí misma la Luz al deseo, más comienzo a sentir quién y qué soy, incluso cuando el deseo aún no tiene ninguna libertad o desarrollo independiente. Todo sucede por causa de la Luz. El deseo, que es una substancia innata, actúa de acuerdo con las leyes establecidas, y no tiene opción para sus reacciones.

De esta manera, el desarrollo llega a una estructura especial llamada “hombre” que ha recibido la opción de actuar dentro de su razón o por encima de ella. “Dentro de la razón” es una acción que se corresponde con la acción de la Luz. Es la reacción natural de la materia. Sin embargo, es posible lograr una reacción por encima de tu deseo, la cual no corresponde a las leyes de la naturaleza, crear una habilidad para reaccionar de una manera que es opuesta a la reacción hacia las órdenes de la Luz.

Esta reacción opuesta es llamada “hombre” porque precisamente es similar a la Luz. Él es llamado un ser creado cuando sigue las órdenes de la Luz dentro de su deseo. Sin embargo, cuando no sigue las órdenes de la Luz sino que desea elevarse por encima del nivel de la materia, elevarse al grado de la Luz y volverse como esta, entonces él debe tener una reacción opuesta. De acuerdo con esta reacción, él es llamado “hombre” o Adam, que significa “similar (Domé) a la Luz.

Así, la materia recibe el nombre de “hombre,” y su nuevo desarrollo comienza ahí. Tiene en ella una variedad de formas impresas por la Luz durante el periodo de crecimiento natural. Sin embargo, ahora, este deseo comienza a trabajar por su cuenta. Se esfuerza por llegar a ser como la Luz. En otras palabras, se esfuerza constantemente por tener una reacción diferente hacia lo que la Luz despierta dentro de él.

La Luz despierta reacciones dentro de él que son opuestas al comportamiento de la Luz, pero el hombre debe aceptar este juego y por encima de ello, llegar a ser como la Luz. Este es el llamado trabajo mediante la “fe por encima de la razón”.

Este trabajo puede tener diferentes formas. La Luz algunas veces se revela o se oculta. Algunas veces despierta deseos más grandes o más pequeños en el hombre. A través de esas influencias, continúa despertado nuevas reacciones en la materia. De esta manera, la materia aprende a través de sus reacciones. Se estudia a sí misma y a la Luz, la cual es un ejemplo para ella. Gradualmente, se acerca a la Luz en sus cualidades, hasta que se fusiona completamente con esta.

Es claro que en este camino, el deseo reúne entendimiento y sensaciones de sí mismo y de la Luz. Aprende el programa de la Luz y aprende la actitud del Creador hacia la criatura por la forma en la que la Luz lo trata. Y por el contrario, aprende a vencer su propia naturaleza y a llegar a ser como la Luz. De esta manera, la sustancia del deseo gradualmente alcanza el grado del Creador.

(61005 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 11/17/2011, Escritos de Rabash)

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