En un único campo de deseos

Vivimos en un mundo egoísta, y cada persona lo ve basado en cuánto placer y llenado puede recibir de él, cuánto ella puede beneficiarse: personalmente y en comparación con  otros. La persona constantemente se mide ella misma en relación con los demás: A veces es mejor recibir menos pero un tanto más que los demás, que recibir mucho cuando otros reciben incluso más. Hemos comenzado a acostumbrarnos a actuar así en nuestro mundo, y siempre nos desarrollamos de este modo.

Pero ahora tenemos ante nosotros un mundo completamente diferente. Esto nos obliga a actuar de una manera diferente, por ejemplo como las hormigas que siempre trabajan juntas como un solo organismo, o como las aves que se sienten una a la otra cuando vuelan. Cuando los pájaros viajan toda la bandada gira al mismo tiempo como un solo conjunto: No es el primer pájaro el que gira con todas las otras aves siguiéndolo, sino que todas las aves giran juntas.

Un cardumen también se mueve simultáneamente y así sucesivamente. Hay una conexión precisa entre ellos, un campo común que los controla. Todo el mundo siente absolutamente a todos los demás, independientemente de si ellos son los primeros o los últimos en el cardumen, y esto es así porque todos ellos giran  simultáneamente. En un estado de comunidad, en lugar de percibirse a sí mismo, cada individuo percibe el todo común, y ejecuta el deseo común, el plan común.

La naturaleza nos obliga a actuar juntos del mismo modo, pero en lugar de actuar instintivamente como las hormigas, los peces, y las aves, nosotros necesitamos actuar conscientemente. Este estado es absolutamente confuso para nosotros. ¿Cómo puedo yo percibir al mundo entero como una enorme bandada y girar e interactuar junto con este como un todo común con una cabeza y un corazón? Sin embargo, ahora estamos entrando a este estado contra nuestra voluntad y a pesar de nuestro deseo. Nosotros ya existimos en él como una enorme bandada de aves, peces, u hormigas pero  aún no entendemos esto.

Sin embargo, nosotros poco a poco estamos comenzando a darnos cuenta de esto. Vemos que no podemos controlarnos más a nosotros mismos e influenciar las cosas como antes hacíamos porque ahora se revela un plan de trabajo mutuo completamente diferente, en el que debes sentir a todos los demás, y toda la gente junta tiene que sentir el movimiento común, girar y moverse en una dirección.

Nosotros tenemos que distribuir todo entre nosotros de acuerdo con esto: consumir y administrar aparentemente hechos privados que de pronto comienzan a ser públicos. La persona no tiene nada privado. Cualquier cosa que ella haga es parte del colectivo. Al final, su pequeño trabajo debe incluir el plan general.  Ella debe sentir que es un elemento de la grey, la cual es operada por el pensamiento general, la mente general, el plan general.

(59290 – De un programa de televisión “El Mundo Integral” del 10/16/2011)

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