Entre cielo y tierra

Baal HaSulam, “Arvut” (Garantía mutua), (versión abreviada): El propósito de la creación descansa sobre los hombros de la totalidad de la raza humana. Pero debido al descenso de la naturaleza humana al grado más bajo, en el cual el amor propio gobierna sin restricciones a toda la humanidad, no había forma de negociar con ellos y convencerles de que tomaran un acuerdo sobre ellos mismos, y que pudieran salir así de su estrecho mundo, hacia los amplios espacios del amor a los demás.

La excepción fue la nación de Israel, ya que fueron esclavizados en el salvaje reino de Egipto. Debido a estos dos prólogos, ellos reunieron las condiciones exigidas, como está escrito, “y acampó allí Israel delante del monte”, como “un hombre con un corazón”. Esto se debe a que todas las personas de la nación se apartaron por completo del amor propio y solo deseaban beneficiar a su amigo, porque sólo entonces ameritaron ellos recibir la Luz que Reforma.

La corrección de todo el mundo se lleva a cabo de forma gradual. No puede llevarse a cabo en una sola persona, sino que debe ser dividida entre muchas almas. No puede realizarse en un tiempo, en una generación, sino más bien en una secuencia de generaciones. La corrección no puede tener lugar si todos son iguales. Por el contrario, debe haber diferentes tipos de personas. Todas estas condiciones fueron destinadas a facilitar el camino.

La corrección se realiza siempre por dos fuerzas: la fuerza del sufrimiento nos empuja desde atrás, y la fuerza de la Luz nos empuja hacia adelante. No hay ninguna diferencia en el tipo de personas que están involucradas. Así, podemos entender por qué las almas no son iguales. Algunos comienzan la corrección primero; ellos se llaman Israel, es decir, aquellos que aspiran “directamente al Creador” (Yashar-El). Ellos se corrigen antes que todas las otras almas se unan al proceso.

Las personas que pertenecen a la categoría de Israel sienten la maldad de su creciente egoísmo, lo cual es llamado “la esclavitud en Egipto”. Ellos quieren adquirir en el mundo espiritual, pero encuentran resistencia: Ellos son lanzados hacia atrás, y a sus pies son atadas pesas, las cuales les impiden el asenso. Es decir, Israel es quien siente muchas interrupciones en su sendero espiritual.

En consecuencia, se les da una chispa ardiente de deseo espiritual. Con el tiempo, ellos se encuentran entre dos fuerzas opuestas que les tiran hacia adelante y hacia atrás, prácticamente rompiéndolos en dos. Por un lado, sienten un tirón hacia arriba y, por otro lado, el exilio de Egipto.

Este contraste va acompañado de las difíciles condiciones de un problemático proceso histórico, con relaciones hostiles por parte de todo el mundo, y así sucesivamente. Sin embargo, todo esto nos ayuda a cumplir con la corrección de manera más rápida que los demás, y así poder ayudarles. Si no fuera por la meta final, esto es, llevar a cabo las acciones del Creador a nuestro mundo, sólo podrían sentir lástima de nosotros. Nosotros podemos justificar esta manera sólo si entendemos la misión que se nos ha dado.

Hay fuerzas que nos empujan hacia adelante, y hay otras fuerzas que no nos dejan avanzar. Experimentamos un desarrollo muy desagradable, “entre el martillo y el yunque”, pero debemos entender que en realidad estamos en el centro de las correcciones, y todo depende de nosotros. La humanidad ya nos necesita.

(61334 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 11/21/2011, “Arvut” (Garantía mutua)

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