La participación personal requerida

Hay un deseo de recibir y hay un deseo de otorgar. Toda la creación es solamente una oposición entre la una y la otra. El deseo de otorgar maneja al deseo de recibir para traerlo a la identificación de sí mismo y para hacerlo equivalente al deseo de recibir. Este es el programa inicial del deseo de otorgar.

La naturaleza del bien, de acuerdo con la ciencia de la Cabalá, es la benevolencia (hacer el bien). Dado que el Creador es perfecto, en esa medida tiene un programa para mejora la creación. Y existe un solo camino hacia la perfección: La creación tiene que sentir el estado del Creador. Él creó la creación opuesto a Sí mismo, separada de Sí mismo, y Él es quien dirige la creación a través de una secuencia de estados por los que la creación alcanza la sabiduría del Creador y siente lo que hay en el Creador.

Pero no es suficiente con comprender y sentir solamente, la creación alcanza la naturaleza del Creador por sí misma cuando incluye todo lo que está en la creación y en su manejo. Por lo tanto, la fuerza de dar es llamada “Luz” y la fuerza de la recepción “una vasija”. La similitud en sus cualidades se llama “la intención de otorgar” o “una pantalla”. Debido a la intención altruista y por la naturaleza de su acción, el deseo de recibir se convierte en el atributo de otorgamiento. Si se recibe para complacer a alguien, este, de hecho, hace un acto de otorgamiento utilizando de recepción como un medio: Este no tiene ninguna otra forma de establecer contacto y dar algo a alguien.

¿Cómo podemos participar en el proceso? ¿Cómo ganamos más entendimiento? ¿Cómo alcanzamos el grado del Creador? ¿Cómo nos sentimos Sus actos? En resumen, ¿cómo podemos llegar a ser como Él? Después de todo, esta es la meta, llegar a ser como Él.

Todavía no entendemos lo que significa “dar placer al Creador”, pero “la equivalencia con el Creador” está más cerca de nuestra comprensión egoísta actual. Ser como Él significa otorgar, comprender el otorgamiento, tomar sobre sí mismo, gobernar la creación… Todo está en eso.

Pero, de hecho, ser como Él, es en primer lugar entender el programa y el curso completo de las acciones asumidas por este desde el principio hasta el final. Tal comprensión requiere desmontar la totalidad y luego juntarla de nuevo. De esta manera, nos revelan la brecha entre el Creador y la creación junto con la conexión que los lleva a la equivalencia. En eso, la Luz y la oscuridad, el mas (+) y el menos (-), el positivo y el negativo se conectan en cada nivel.

En el proceso de nuestro desarrollo, bajo la influencia constante de la Luz, la vasija adquiere diversas formas hasta llegar al “punto final”, a la equivalencia completa de las cualidades con el Creador. Pero la vasija tiene que pasar por esos estados de cambios secuenciales con comprensión, en concordancia, al desearlo, e incluso actuando de manera independiente.

Por lo tanto, necesitamos darnos cuenta de nuestra oposición con el Creador, debemos querer cambiar y ser como Él, entender el programa que nos cambiará, activarlo por nuestro propio deseo, y llevar a cabo toda la cadena de acciones secuenciales nosotros mismos, sobre nosotros mismos y al mismo tiempo sobre todos los niveles de la creación que hay por debajo de nosotros: el inanimado, el vegetativo y el animado.

Este ascenso desde la ruptura de la corrección, debemos realizarlo con nuestra plena participación personal. De acuerdo con los cambios que se requieren en el momento, tenemos que ganar la mente y el sentimiento, incluirnos en el programa común, y hacer las acciones para invocar y guiar de las fuerzas necesarias.

Sólo de esta manera alcanzaremos la equivalencia de forma con el Creador y nos volveremos como Él en fuerza, entendimiento y todo lo demás. Ese es el más alto grado de nuestro desarrollo.

(60065 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 11/7/11, “Matan Torá” (La entrega de la Torá)

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