Penetrando el muro

La primera persona en revelar el secreto de la vida fue Adam. Justo como nosotros, Adam estaba buscando el significado de la vida. Tras su revelación, este secreto comenzó a dispersarse de generación en generación, hasta que llegó a nuestros días.

Nosotros nos desarrollamos constantemente, y nuestro deseo crece de forma constante. Ya que cada generación que vino, era nueva y poseía un deseo mayor por placer, era capaz de añadir algo al método de revelar el secreto de la vida.

Por una parte, esto es algo muy simple, y por otra, es increíblemente difícil. Es simple porque es algo cercano a todos, y es difícil porque está más allá de nuestras capacidades. Es como si el Creador extendiera una cuerda hacia nosotros para que saltemos y después colocara una barrera justo detrás, la cual hace que sea imposible saltar.

El punto es que todo lo que la persona debe aplicar es el esfuerzo, y el Creador completará la acción. Más aun, la acción de la persona y la acción del Creador tienen que estar sincronizadas con el grupo, o el entorno.

Es muy difícil conectar esos tres componentes porque cada uno de ellos parece dirigirse hacia su propia dirección y estar realizando sus propios movimientos. Sin embargo, cuando en realidad llegan a unirse debido al esfuerzo de las tres partes, esto es llamado “Israel, la Torá, y el Creador son uno”.

La persona llamada “Israel” (directo al Creador), es decir aquel que desea alcanzar al Creador, actúa de acuerdo con la raíz de su alma y con el programa de la creación. Él supera su naturaleza y desea actuar en sincronía con su entorno, que es una colección de movimientos individuales que están juntos en movimiento.

El Creador tiene su propio movimiento. Al fin y al cabo, Él lo gobierna todo. Él tiene un plan predeterminado que dirige todo hacia la meta. Por esta razón es muy difícil conectar todos los tres componentes en un solo punto, en el que ocurre el contacto inicial con el superior. El contacto es llamado adhesión.

Adam fue la primera persona en revelar el método para obtener la unidad con el superior. Claramente no existen las coincidencias en la vida, y no fue coincidencia que se llamara Adam (“similar” al Creador), aun cuando sus padres no estaban conscientes del porqué lo llamaron así. Él fue la primera persona en revelar el método correcto para revelar al Creador.

Si conectamos todos los tres componentes en un solo punto, entonces a través de ese punto, comenzamos a sentir una realidad diferente. Enfocamos bien las cosas, de manera similar a cuando nos hacemos un examen ocular, en el que tienen que conectarse tres líneas en el dispositivo óptico para verlo todo. En eso consiste nuestro trabajo.

(61237 – De la Lección 2, Convención Arvut en el desierto de la Aravá del 11/18/2011)

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