Por el camino de la corrección

El pueblo de Israel recibió la Torá cuando este grupo accedió a ser como un hombre con un corazón, en garantía mutua. Debido a su conexión, primero recibieron diez mandamientos básicos, los “Diez Mandamientos”, el plan de nuestra corrección completa en contraste con las diez Sefirot completas.

Esto significa que tengo que ser corregido de acuerdo con estas diez leyes: respetarlas, no hacer esto, y así sucesivamente, es decir, cumplir con las diez condiciones. Entonces empiezo a adaptarme a las otras leyes que se me revelan.

Descubro que yo, como si hubiera construido el “becerro de oro”, luego “las aguas de la disputa” se me manifiestan, luego el “pecado de los espías”, o puedo pasar por alto las cebollas y el ajo que comíamos en Egipto. Esto significa que la persona descubre diferentes estados, que trata de corregir. Él debe estar inmerso en la ruptura y sentir todos estos atributos. Esta es la razón por la que Torá describe tantos pecados.

Así que en vez de los detalles de las diez leyes principales, nosotros recibimos un libro que nos da consejos sobre la manera de ir poco a poco, a través de las siempre nuevas corrupciones y correcciones dentro de nosotros mismos. Si tú actúas correctamente, la Luz que Reforma brillará sobre ti, que te despierta, te muestra y te aclara varios huecos oscuros.

A continuación, empezaras a entender quién eres, y gritarás, tratando de conectarte con los demás como un hombre con un corazón todo el tiempo. Y las formas de relación que necesitas para ello se te revelarán

Con el tiempo, completarás todas las correcciones, y eso significa que has cumplido con todos los “diez mandamientos” que se han aclarado a través de este proceso, compuesto de 620 correcciones o “mandamientos”.

Si has estado de acuerdo en conectarte como un hombre con un corazón, tendrás que avanzar ahora, mantener esta línea, y en cada paso estar conectado como “un hombre”. Entonces comenzarás a descubrir una caída tras otra: el becerro de oro, las aguas de la disputa, el pecado de los espías, y así sucesivamente. Cada vez descubrirás un problema y lo corregirás.

Esta forma es llamada “el camino de la Torá” o “el camino de la Halajá” (la palabra “Halajá” viene de la palabra hebrea “Alija” o caminando), que es un conjunto de leyes que se supone que uno debe seguir. Cuando te encuentras con un problema y no sabes qué hacer, la Torá te dirá cómo realizar una corrección. Así tú juntas toda la vasija del alma colectiva.

El libro de la Torá nos habla sobre el proceso interno por el que tendrás que pasar, sobre las aclaraciones y las correcciones. Si lees este libro y sientes lo que dice, tú ves el camino.

El camino es largo, y no has empezado a avanzar todavía, pero puedes leer sobre él, con la esperanza de que algunas correcciones de las futuras correcciones brillaran sobre ti. A continuación, a partir de ahí, tu recibirá la iluminación llamada la Luz Circundante o la Luz que Reforma.

Esto sucederá si tú deseas todas estas correcciones, y si tú comprendes lo que estás leyendo. Tal vez lo estés leyendo como una novela histórica o como algún libro de leyes. Todo depende de tu actitud.

Es lo mismo cuando se trata de El Libro del Zóhar y El Estudio de las Diez Sefirot. Todos los libros hablan de lo mismo: cómo revelar el mal dentro de uno mismo y cómo corregirlo. Esto se conoce como la “Torá”, ya que tanto la revelación del mal y su corrección ocurren gracias a la Luz que reforma. Si la persona trabaja en esas correcciones, esto significa que el estudia la Torá. Sin esto, él simplemente estudiará con el fin de adquirir conocimientos secos.

(59553 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 11/2/2011, “El amor por el Creador y el amor por los seres creados”)

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