Un “combustible” fuera de este mundo

Si deseamos alcanzar El Libro del Zóhar, debemos pensar cómo alcanzarlo. Conectamos nuestros deseos dirigidos hacia la meta en un gran deseo y nos esforzarnos por convertirlo de un deseo receptor a un deseo otorgante.

Incluso cuando este deseo es por un nivel más alto, por el alcance del propósito de la vida, es aún un deseo egoísta, no corregido que se esfuerza por recibir para sí mismo mucho más que una persona común. Y es por eso que este deseo es la inclinación malvada, y no la buena inclinación.

Mientras que todo el mundo existe en los deseos corporales del nivel animal, nosotros existimos en el origen del deseo que pertenece al nivel humano, es decir al deseo de alcanzar la espiritualidad, el Creador, algo por encima de este mundo. Pero lo quiero para mí mismo. No me importa todo el mundo, nada me preocupa, paso por alto a todos incluso más. Y otras personas también notan que no presto atención a nadie o nada; sólo me preocupa alcanzar algo exaltado. Resulta que de esta manera me convierto en un egoísta aun más grande.

Por una parte, es verdad que “toda persona que es más grande que su amigo, tiene un egoísmo más grande”. Pero al final, aún no estoy en el próximo grado junto a mi extremo deseo que ya pertenece al próximo grado; más bien, de acuerdo a la naturaleza del deseo, de su esencia, yo existo en un estado opuesto a este. Es porque mi deseo está dirigido hacia “mi propio bien” y no corresponde en absoluto al próximo grado.

Todos mis grados previos (en los niveles inanimado, vegetativo, animado, y humano, en donde avancé toda mi vida en el transcurso de todas mis reencarnaciones) fueron construidos en base al constante desarrollo del deseo de recibir placer, y es debido a esto que continué alcanzando cosas, avanzando de forma lineal y hacia adelante. Pero ahora debo cambiar la naturaleza real del deseo.

Ya no puedo usar directamente el deseo que surge en mí y alcanzar lo que quiero. Por el contrario, cuando un deseo llega a mí, debo invertir su intención, para lo que estoy usándolo, y entonces alcanzar lo deseado.

Esta corrección del uso del deseo realmente me confunde. En realidad no sé cómo usarlo porque la corrección no está en mis manos. Esto introduce un cierto factor externo en mi vida, mi percepción del deseo, su realización, y cierta compensación. Este factor es la Luz que Reforma ya que no soy capaz de cambiar mi deseo por mi cuenta, hacerlo trabajar por el beneficio de alguien más.

Después de todo, en mi ego siento que esta bondad no está dentro de mí, ¿entonces para qué necesito esto y por qué? Esto no me da ninguna fuerza. De pronto me siento débil, decepcionado, y desesperado; no soy capaz de hacer nada a menos que sea por mí ¿entonces dónde puedo conseguir la fuerza que me mueva, el “combustible”?

Necesito encontrar un “combustible” que también sea el de alguien más. En otras palabras, una máquina que trabaja por el bien del otorgamiento necesita otro tipo de “combustible” con respecto a  una máquina que trabaja para sí misma. Un deseo, que trabaja “para sí mismo” constantemente me hace avanzar hacia la meta y me apresura hacia adelante. Y aquí es al revés: si me muevo un milímetro más cerca de la meta, me sentiré incluso más vacío en mi deseo por recibir placer ¿Entonces cómo puedo avanzar?

Es por eso que existen aquí acciones especiales llamadas “la Luz que Reforma“, que necesito para sentir la importancia del otorgamiento de manera que el otorgamiento me llene y me dé la misma satisfacción que solía darme la recepción ¿cómo es posible? Es opuesto a todo lo que tengo en esta vida….

No veo que esto pueda ser realizado ya que toda la naturaleza existe porque quiere alcanzar algo, satisfacerse. Pero aquí se requiere que transfiera la satisfacción a otros, sin recibir nada a cambio, en lugar de satisfacerme yo. Sino que yo adquiero amor por ellos, es como si me estuviera llenando a mí mismo, mi deseo es expresar amor por ellos. En otras palabras, debe haber algo fuera de este mundo aquí. Y esta es realmente la manera en que son las cosas-la cualidad de otorgamiento está realmente fuera de este mundo.

(60410 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 10 de Noviembre del 2011, El Zóhar)

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