Un mundo estructurado a petición mía

Los mundos superiores nos muestran un modelo, y nosotros debemos llegar a ser similares a este. Nuestra conexión entre nosotros es la cualidad que somos capaces de alcanzar con el fin de corresponder a la Luz. Cuando la persona se conecta con otras, con su otorgamiento, ella construye  de sí misma un Partzuf espiritual de las diez Sefirot.

El otorgamiento no puede existir en ninguna otra forma sino en las diez Sefirot.  Cuando este asume la forma correcta, se manifiesta como un Partzuf espiritual cuya altura podemos medir de acuerdo a los rangos de la escalera espiritual en los mundos superiores.

Resulta que podemos medir la altura de un alma, es decir las conexiones de los deseos separados, y entender el poder que alcanzamos a través de esto en relación a toda el alma común. Al final, el deseo creado por el Creador permanece, pero este adquiere la forma de las Sefirot, las fuentes de iluminación que llegan a mí desde todos los mundos a través de los cuales pasa la Luz simple del mundo del Infinito.

El Creador pone el sistema de los mundos frente a mí, y este sirve como fuente de Luz que siempre está lista para influir en mí, es decir, para afectar mi deseo si lo he preparado para su uso. La Luz se encuentra en un estado de absoluto reposo, y la manera en la cual me afecta sólo dependerá de mi deseo. No hay cambios en la Luz. Todos los cambios toman lugar sólo en mi deseo, el cual soy capaz de cambiar según la medida en la que trabajo en mi conexión con el grupo.

Después de todo, la conexión de un grupo es el deseo presente que despierta la Luz, forzándola a brillar y a regresar a nosotros para otorgar, una conexión con otra. No existe otro deseo sino aquel que existe dentro del grupo y está direccionado hacia la unidad. Sólo este tipo de deseo puede atraer la Luz ya que estos tienen la misma naturaleza. Ninguno de los otros deseos está sujeto a corrección y ellos son egoístas.

El único deseo que cuenta es el deseo de unirme con el amigo, con el grupo, en el que la persona realmente se eleva por encima de su cuerpo corpóreo y desea conectarse por encima de este, “en su cabeza”, localizando su aspiración por la conexión por encima de sus metas personales. Sólo en este grado la Luz llega a la persona atravesando todas las Sefirot y corrigiendo su deseo, conectando su deseo personal con el deseo común.

De esta forma, corregimos la ruptura y revelamos la vasija de nuestra alma y la Luz que la llena en nuestra conexión. Entonces la persona ve que los mundos no existen por sí mismos, fuera del hombre. Todo aquello existe sólo en potencia y se ejecutan sólo en práctica cuando queremos conectarnos. Entonces, según la medida del poder, de la altura, y de la naturaleza de esta conexión, revelamos la Luz Superior que siempre está lista para esto. Es decir que el sistema de los mundos nos es revelado.

El sistema de los mundos no existe sin nuestro llamado. Este está completamente en el mundo del Infinito, en el Pensamiento de la Creación  en favor de los seres creados. Sólo en el momento exacto en el que aparece allí un deseo que demanda  ser corregido por el propósito de la conexión, el sistema de ocultamiento empieza a operar en relación a este deseo, satisfaciéndolo exactamente de acuerdo con su altura y naturaleza. La Luz influye el deseo desde este sistema y lo reforma.

(60666 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 11/14/2011, Shamati # 68)

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