Un período de transición

Baal HaSulam: “La Paz”: Esta (la Providencia) tiende a cada necesidad suya como una niñera entrenada que no se olvidará de este ni por un momento, hasta que él haya adquirido la fuerza necesaria para surgir en nuestro mundo. Entonces, tampoco la Providencia lo abandona. Como una amorosa madre, lo lleva a gente muy amorosa y leal en la que él puede confiar, llamada “Madre” y “Padre”.

Pero aquellos que examinan esa realidad desde la perspectiva de provisión y la persistencia de la existencia pueden ver claramente un gran desorden y confusión, como si no hubiera ningún líder ni guía. Todos hacen correcto ante sus propios ojos, al construirse a sí mismos sobre la ruina de los demás”.

Por supuesto, nosotros no vemos eso en el nivel inanimado de la naturaleza y lo vemos escasamente en el nivel vegetativo. En la parte viviente de la naturaleza, podemos ver la preocupación de los padres por sus crías con mayor claridad. Las aves, los peces y otros animales protegen a sus crías por instinto y cuanto más desarrollada es la especie, más complejo y completo es el cuidado de los jóvenes. Cuando los jóvenes crecen, los dejan ir para que cuiden de sí mismos.

En la gente esto se expresa con mayor fuerza. No es suficiente que los padres cuiden de sus crías durante varias semanas o meses. Para que sea independiente, un niño necesita 20 años de preparación, con un entorno especial y una educación que incluya preescolar, escuela, universidad, aprender una profesión, y otros medios artificiales que no son provistos por la naturaleza. Sólo después de todo esto, está listo para entrar en la sociedad humana, lo cual lo obliga a vivir de acuerdo con las normas aceptadas.

Esta es una gran paradoja. Hasta la edad de 20 años, la persona recibe todo lo que necesita no sólo de sus padres, sino también del entorno. El mundo entero participa en su crecimiento. Entonces, las cosas cambian y el mundo comienza a exigir que la persona comience a actuar y a hacerse cargo de la sociedad. Esta brecha es enorme. Los animales no sienten un cambio de actitud. Ellos simplemente siguen con sus vidas, pero en los seres humanos la actitud cambia. Cada uno de nosotros pasa por este punto de ruptura, cuando se convierte en un adulto y descubre que el mundo tiene una demanda y que incluso lo amenaza.

Esto nonos gusta. Nosotros preferimos seguir siendo niños, y hoy en día muchos tienen éxito en hacer que sus padres los apoyen. Aun así hay una pregunta: ¿Por qué la naturaleza ha preparado todas estas fases de desarrollo para nosotros? ¿Qué ha conseguido con ello? ¿Qué quieren de nosotros? ¿Qué nos prepara?

Puede ser que cuando alcancemos la edad de 20 años simplemente no entendamos que a partir de ahora tenemos que vivir de otra manera en el entorno humano. Tal vez, si hacemos todo correctamente, el entorno podría parecer como una “madre cariñosa”. ¿Tal vez todo el problema esté en las relaciones mutuas entre nosotros? Si este es el caso, el agudo contraste con el período de transición, la hostilidad y la demanda súbita, sólo serán una invitación para corregir nuestras relaciones con quienes nos rodean.

(59794 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 11/4/11, “La Paz”)

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