Aprendiendo a entender el lenguaje de la naturaleza

Pregunta: No hay castigos en el sistema de educación integral para los niños. Nos unimos con el niño y le hablamos a su parte “humana”: “Veamos lo que el egoísmo ha hecho contigo, con nosotros”. En otras palabras, acentuamos la división entre el hombre y el egoísmo ¿Se puede hacer esto con los adultos también?

Respuesta: Yo diría que necesita hacerse de una forma más intensa. Intensa es la palabra clave aquí que recalca la importancia de ello.

Jugamos con un niño porque necesitamos ser amables con él ya que aún no está desarrollado y no es capaz de verse a sí mismo desde un lado. Por ahora, él sólo percibe su “yo” y nada más. Él no advierte el resto.

A una cierta edad, él se vuelve capaz de distinguir las categorías del “yo interno” y del “yo externo”, a otras personas y sus relaciones. Existen saltos, periodos de transición, tales como dos años, tres años, de cinco a seis años, nueve años, doce años, y en adelante. Los procesos se acumulan en la persona, y su visión del mundo cambia en el siguiente estado. Él comienza a ver y a entender el mundo de alguna forma diferente.

Con los adultos, esto sucede al adaptarse a la percepción del nuevo sistema. Esto incluye el conocimiento integral, el entendimiento de que todo alrededor está interconectado, y la inclusión en este sistema, en el grupo, en el que debes comenzar gradualmente a percibirte a ti y a los otros como un todo común, un equipo del que no puedes escapar. Es como si estuvieras en un pequeño bote en un mar difícil, y tu seguridad depende de tu interacción. Si te preocupas, el mar se agita, si permaneces calmado, el mar estará sereno.

Resulta que la naturaleza juega con nosotros de esta manera. Cuando desea movernos hacia el nuevo estado, causa una tormenta. Entonces, gradualmente cambiamos contra nuestra voluntad. No nos salvaremos de otra manera.

Necesitamos aprender a entender este lenguaje de la naturaleza, comenzar a percibirlo, y hablar en este, en otras palabras, verlo. Entonces, seremos realmente capaces de controlarlo.

Una vez que nos volvamos capaces de controlar el grado de conexión integral entre nosotros, veremos cómo influye en la naturaleza, el número de huracanes, terremotos, tsunamis, diferentes fenómenos naturales, revoluciones y levantamientos, cualquier cosa que pueda suceder entre nosotros en nuestras vidas privadas. Habrá una interacción directa e inmediata entre todo ello, una conexión directa con la calidad de nuestras relaciones. Es muy importante para el hombre encontrar y sentir esta interacción. Entonces, comenzará a ver como él habla e influye a la naturaleza.

Hoy, ya tenemos idea de esto. Existen muchas teorías (y sólo teorías) acerca de la interconexión, la influencia de la naturaleza en el hombre y, a un menor grado, la influencia del hombre en la naturaleza.

El resultado de nuestro sistema de educación integral tiene que ser grupos de personas que de verdad sientan la reacción correspondiente de la naturaleza como una consecuencia de su comportamiento más o menos correcto. Este flirteo en dos direcciones con la naturaleza, “Tú por mí, yo por ti”, donde tú eres “nosotros” en relación a esta, eleva al hombre al siguiente nivel de percepción del mundo, donde uno existe en realidad. Él comienza a percibir  las fuerzas internas de la naturaleza, la maquinaria de la evolución, hacia dónde nos lleva, y qué quiere la naturaleza.

De pronto revelamos cosas dentro de ella que nunca sospechamos. No es una expresión de habilidades especiales como las de Wolf Messing, Baba Vanga, u otros profetas. Este es realmente un nivel de contemplación interna donde el hombre comienza a alcanzar el plan de la naturaleza y a entender que nada fue creado y evoluciona sin una razón. Todo tiene un programa específico y muy preciso. Nos desarrollamos de acuerdo a este programa y somos capaces de participar activamente en el.

Esto nos eleva al siguiente nivel de existencia donde ya nos somos partes ciegas e impotentes de la naturaleza que realizan sus instintos internos. Nos volvemos seres racionales y omnipotentes.

Si nos las arreglamos para influir en la naturaleza en una variedad de formas con nuestra interacción mutua a un grado mayor o menor de conexión entre nosotros, ¡seremos capaces de hacer cualquier cosa! Con una interacción mayor entre nosotros, podemos elevarnos más alto que la velocidad de la Luz. No hay límites. Podemos ir prácticamente más allá de las fronteras de las leyes de la naturaleza que ahora observamos y elevarnos al nivel de la naturaleza misma.

(64239 – Charla sobre educación integral del 12/12/11)

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