Aquí no aceptamos amor

Hoy llegamos a la pregunta de “¿Cuál es el significado de mi vida?” y de pronto descubrimos la sabiduría de la Cabalá. La encontramos no porque deseemos otorgar o alcanzar la conexión, el amor, y una preocupación común.

No. Llegamos a ella precisamente a través de las preguntas: “¿Cuál es el significado de mi vida? ¡¿Por qué me siento mal?! ¡Quiero tener poder sobre mi vida! Quiero elevarme por encima de todo esto, comprender la eternidad y la perfección de la naturaleza”. Yo quiero, quiero, quiero… Llegamos a la sabiduría de la Cabalá precisamente a través de preguntas egoístas, y no por medio de un alma delicada, sensible. Por el contrario, somos llevados por el deseo de recibir, de tomar el control sobre nuestras vidas.

Así, cuando llegamos a la sabiduría de la Cabalá y comenzamos a escuchar de lo que habla, muchos no entienden:”¿Por qué hablamos de amor y unidad? ¿Dónde estamos? ¿Es esto un jardín de niños donde se nos enseña a ser buenos? ¿Es esto una sociedad de idealistas? ¡¿De qué están hablando?!”

O la persona llega a la Cabalá a través de la religión y tampoco entiende qué está sucediendo: “¿Quién habla de amor en la religión? Es verdad que hay ahí algunas frases lindas similares, pero en realidad, se trata todo de realizar acciones conocidas por nosotros desde la niñez”. ¿Dónde está la base de una religión que hable de amor, conexión entre las personas, ayuda mutua, e igualdad entre todos? Por mucho tiempo, cada una de ellas ha hablado de que es bueno que las personas las usen para llenar sus necesidades egoístas.

Resulta que por miles de años nos olvidamos completamente y nos distanciamos de la opinión de las personas que sentían la presencia de la fuerza de otorgamiento. Nos distanciamos de la base de las religiones establecidas hace miles de años, que también hablaban de la fuerza de otorgamiento.

En adición a eso, nuestro ego se desarrolló tanto que ni siquiera pensamos en ello, y todos nuestros sistemas están dirigidos a ganar más para ser independiente de otros y distanciarnos de ellos como si no existieran. Todos están dispuestos a llenar la casa con sirvientes y electrodomésticos y a permanecer independientes de todos en lugar de estar con sus familiares y con personas cercanas, amorosas, y que brindan apoyo.

Entonces, cuando llegamos a la sabiduría de la Cabalá, es extremadamente difícil comenzar a escuchar palabras de amor y conexión. Al fin y al cabo, estamos acostumbrados al hecho de que así es como se enseña a los niños pequeños. De forma egoísta queremos que estén protegidos y sin daño, y por lo tanto les enseñamos a no dañar a otros. Les decimos: “Tienes que querer al otro, ser su amigo”. Vemos que cuando una persona aún es joven y dependiente de otros, le beneficia ser bueno y amoroso, y entonces todos la quieren también.

Pero al crecer los niños, les decimos: “¡Tienes que ganar, tienes que ser más grande que todos! ¡Muestra tu fuerza y tu poder y serás grande!” Comenzamos a alentar el ego dentro de él en lugar del amor. Nuestra educación es opuesta al amor.

Resulta que somos llevados hacia la Cabalá por un egoísmo satisfecho en demasía y que por lo tanto sufre.

(63057 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/13/2011, Escritos de Rabash)

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