Cruzando hacia el interior del mundo espiritual

Sabemos por la sabiduría de la Cabalá que las mejores cosas de nuestras vidas personales, ya sean de nuestro egoísmo actual o de algo superior por las que nos esforzamos, que todos los beneficios en el deseo de disfrutar, o en el deseo de complacer, ya sean de este mundo o del mundo superior, sólo se alcanzan a través de la unidad.

Hoy en día descubrimos esto de forma bastante difícil y desagradable: encontramos problemas y nos sumergimos en la crisis. Todo esto está diseñado para mostrarnos que debemos unirnos, puesto que simplemente no tenemos otra opción. La naturaleza está presionándonos sin dejarnos un espacio libre para maniobrar.

La sabiduría de la Cabalá nos ofrece su ayuda en estas condiciones. Esta nos dice: “Yo les  ayudaré a alcanzar la unidad. Ustedes mismos ven que no hay otras opciones. Esta es la única manera de arreglar sus vidas”.

Supongamos que no queremos esto, pero ¿cómo más podremos adquirir la felicidad? Nosotros somos atraídos por la eternidad, la perfección, el llenado, tanto en este mundo como en el mundo futuro; queremos elevarnos por encima de la vida y de la muerte. Si hiciéramos una lista de cómo nos imaginamos el bienestar consumado, no sería muy grande, tendría diez puntos como máximo. En general, nos referiríamos al placer, sin importar si está en el corazón o en la mente. Y la única manera de alcanzarlo es por medio de la unión.

Por lo tanto, hoy, cuando estamos descubriendo la desesperación, viene la Cabalá al rescate. Esta no se propone ir de alguna manera en torno a esta condición fija, no promete protección, no nos lleva al mundo espiritual a través de la puerta trasera. Esto es simplemente imposible porque ella se refiere a una ley de la Naturaleza.

Sin embargo, la Cabalá ayuda a realizar esto de la mejor manera. Sí, esta condición es desagradable, incómoda, amarga, pero la amargura puede volverse dulce, y el malestar puede ser superado a través de esfuerzos conjuntos, de la música, de un flujo común de sentimientos de alegría, de ceremonias festivas, y programas de entretenimiento.

Existe un trabajo difícil ante de nosotros, tenemos que pasar por una transformación interior. Es similar a la forma en la que una persona enferma está de acuerdo con la cirugía, sabiendo que tendrá una vida mejor después de ella.

Y la sabiduría de la Cabalá nos ayuda a pasar por esta cirugía que nos cambiará cardinalmente. Nuestra manera de pensar, nuestra percepción y comprensión del mundo, nuestra percepción de la realidad, todas nuestras acciones, todas nuestras metas, mente y mecanismos sensoriales, todas estas cosas deben transformarse. Nosotros debemos desinstalar el programa usado e instalar uno nuevo.

La Cabalá explica que tus cualidades básicas no cambian. Tus cualidades inherentes y las habilidades adquiridas se quedan como estaban. Tú sólo cambias el programa, según el cual alcanzas diferentes metas en la vida. Y entonces de repente ves que todos ellos pueden ser realizados.

Hoy en día tú te sientes decepcionado e impotente por causa del programa equivocado. Necesitas actualizarlo, y alcanzarás así todas las mejores cosas que ahora quieres.

Y gradualmente, el hombre toma las medidas necesarias a lo largo de este camino. Además, los cambios no son causados ​​por la presión natural del sufrimiento que viene desde Arriba, a través de la cual la Naturaleza siempre nos revela los problemas y las fallas, obligándonos a correr. Cuando nos sentimos como si estuviéramos siendo refrenados, nos dirigimos de manera natural hacia el siguiente estado.

Como Baal HaSulam dice, no podemos permanecer en el estado actual cuando este se vuelve insoportable, y entonces cruzamos hacia el próximo estado sin tener otra opción. Este nuevo estado no nos atrae, de lo contrario, lo hubiéramos elegido desde el comienzo. De acuerdo con nuestra naturaleza, rondamos a su alrededor mientras podemos manejarlo, y sólo estamos de acuerdo con el cambio cuando llegamos a nuestro límite de resistencia.

E incluso entonces la situación no es la más agradable, es como si necesitáramos movernos hacia alguna parte, dejar nuestra casa con todas nuestras posesiones, llegar al nuevo lugar, y asimilarnos allí… Estos cambios plantean muchas molestias. Pero el sufrimiento aumenta tanto, que nos obliga a hacer de este “movimiento”. Así avanzamos a través de las etapas del desarrollo humano.

Por otro lado, la Cabalá abre nuevos horizontes, mostrándonos lo buenas que serán nuestras vidas allí, más adelante. Después de todo, el objetivo de la Naturaleza no es empujarnos a los golpes, sino crear las condiciones para que podamos desarrollarnos por nuestra cuenta hacia el bien.

Y entonces en vez de la presión que viene desde atrás, nos sentimos atraídos hacia adelante. Esto realmente ayuda: Antes nuestro tren era sacudido por los empujones del motor conectado atrás, pero ahora otro motor nos jala desde adelante.

La Cabalá dice que en el siglo 21, nuestro desarrollo se realiza a través de la unidad. Esto no sucedió antes, antes de todos nos desarrollamos de forma individual, pero ahora ha llegado el momento de unirnos, de ser incluidos en los demás, de que todos adquiramos una vasija común. Entonces todos creceremos en el mismo nivel que los demás, como está escrito: “Lo individual y lo colectivo son iguales”. Todos se sentirán similares al Infinito, a la fuerza superior, percibiendo y abarcando toda la realidad en sí mismos.

El hombre debe adquirir una segunda fuerza para realizar esto: la fuerza de otorgamiento, de unidad y de mutua inclusión con los demás. Y por esto es llevado a un grupo, al estado de su primera unión, y aun cuando esta unión sea externa, es una unión con gente como él que aspiran a la misma meta.

Mientras nosotros leemos El Zóhar, aspiramos a esta fuerza, que nos atrae y hacemos esfuerzos para unirnos entre nosotros. Ayudamos a esta fuerza, participamos en el proceso y avanzamos hacia la meta en vez de movernos hacia ella bajo la presión de la fuerza inicial del sufrimiento. Nos volteamos hacia el camino de la Luz del camino partiendo del camino del sufrimiento.

El Zóhar describe las cosas que la Luz nos hace, y es por eso que cuando pensamos en la unidad y aspiramos a la Luz, la lectura se vuelve un esfuerzo interior, espiritual. Es igual que un niño que se esfuerza durante un juego, y un adulto hace todo lo posible para ayudarle a que tenga éxito. Aquí estamos tratando de implementar una determinada acción, pero esta acción no es física, es interna. Y una vez quela realicemos, sentiremos el resultado y el resultado también es interno.

(62232 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 11/30/11, El Zóhar)

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