Del estremecimiento al otorgamiento

Pregunta: Usted dice que es necesario estar en miedo y preocupación constantes antes de la convención ¿Cómo elevamos tal sensación dentro del grupo?

Respuesta: En El Libro del Zóhar está dicho que hay dos grados para alcanzar la meta de la creación. El primer grado es el miedo, pero no es un miedo físico, animal por uno mismo. Es un estremecimiento, una preocupación, acerca de si puedo alcanzar la cualidad de otorgamiento. Debemos tener ese tipo de miedo específico, preguntarnos: “¿Estoy listo para eso? ¿Seré capaz de llegar a eso?”.

Si existe tal miedo en la persona, él se relaciona con los amigos, con el grupo e incluso percibe el mundo en una forma completamente diferente. Él siente una preocupación interna constante en la búsqueda por la cualidad de otorgamiento. Él quiere saber cómo encontrarla, cómo determinarla, y qué es exactamente.

Si él está en una búsqueda constante para encontrar la cualidad de otorgamiento dentro y fuera de sí mismo, para ver sus ejemplos, él gradualmente llega a la cualidad de estremecimiento que se requiere de él. Entonces, a partir de la cualidad de estremecimiento (su preocupación por revelar el otorgamiento hasta cierto grado, por sentirlo, y dejar que lo llene), él llega a la cualidad de otorgamiento.

Entonces, un estremecimiento es una vasija, una condición, un deseo, que debe estar dentro de nosotros para que recibamos un llenado dentro de este ¿Pero qué tipo de llenado obtenemos? Obtenemos la habilidad de dar.

No se requiere nada más porque tan pronto como aparece en mí una verdadera intención de otorgar, la Luz superior instantáneamente se me revela, y el Creador me da todo lo que Él tiene. Si quiero y puedo otorgarle a Él, comienzo a recibir de Él según el grado de mi deseo, mi intención de otorgar. El contacto entre nosotros sucede de tal manera que me elevo por encima del egoísmo, y funciono dentro de la cualidad de otorgamiento.

Mientras más recibo, más le doy a Él. Me lleno, recibiendo placer de todo lo que obtengo del “Anfitrión”. Al mismo tiempo, siento un enorme placer que invoco en Él, mientras Él me disfruta. De esta manera, nos complacemos mutuamente.

Es un estado maravilloso en el que las personas sienten que sus acciones comunes están en complacerse entre ellas. Tal relación, cuando yo hago todo para complacerte y tú haces todo para complacerme, es llamada amor. No importa quién de nosotros recibe o da físicamente, cuál de los dos es, y a quién se le atribuye. Lo principal es nuestra intención de llenar al otro.

No importa que inicialmente, el Creador tuviera el placer y yo sólo tuviera el deseo. Lo que cuenta es que llegamos a un estado donde sentimos amor al llenarnos uno al otro con placer. Este no puede ser no correspondido. El amor es un llenado mutuo.

Tenemos que llegar a ese estado. Tratemos de alcanzarlo en nuestra próxima convención.

(61928 – De la serie de lecciones virtuales del Domingo del 11/6/2011)

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