Dos intentos

Pregunta: ¿Qué debemos hacer si un amigo ya no está impregnado con la aspiración por la espiritualidad? ¿Debemos presionarlo o debemos esperar?

Respuesta: La convención es algo tan especial que debemos despertar al amigo. En otros casos sería posible esperar, pero ahora tenemos una oportunidad muy rara y especial. Por lo tanto, si vemos que un amigo no tiene pensado venir a la convención, debemos hacer todo lo posible por convencerlo.

Por supuesto, no usamos la fuerza, sino la persuasión porque si ni lo hacemos, se perderá de esta gran oportunidad, que se da una vez en la vida. Debemos dejarlo en paz si él finalmente dice: “Déjenme, no voy a ir”.

Debe haber dos intentos. Imaginen que su amigo está llevando a su asno por el camino (este ejemplo es mencionado en el Talmud Babilónico que fue escrito en el exilio, en la época entre el primer y el segundo Templo). E incluso si no es tu amigo sino tu enemigo con quien las relaciones son malas, si su asno cae bajo su carga, debes ayudarlo.

Le quitas la carga al asno, lo pones de pie, le das comida y agua, y entonces pones la carga otra vez. Si el asno cae de nuevo, repites todo el proceso: retiras la carga de su espalda y le das energías al asno con comida y agua, es decir con la Luz de Jojma (Sabiduría) y la Luz de Jassadim (Misericordia). Al fin y al cabo, el “asno” (“Jamor” en hebreo) es la materia humana (Jomer), egoísmo. Y entonces pones sobre este la carga una vez más. Si cae de nuevo, tienes permitido no ayudarlo más.

(61965 – De la 4º parte de la lección diaria Cabalá del 11/28/2011, “La esencia de la religión y su propósito”)

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