Él está en todas partes. Entonces ¿dónde estoy yo?

Baal HaSulam, “La Libertad“: Por lo tanto, estamos en manos de esos cuatro factores, como arcilla en manos del alfarero.

Estamos rodeados por la influencia de Arriba por todos los lados. El Creador nos gobierna de manera muy dura y absoluta ya que Él controla todos los canales, tanto internos como externos, en nuestros deseos, pensamientos, hábitos, y naturaleza. No tenemos nada que sea nuestro, e incluso las palabras que estoy diciendo ahora están planeadas por Él.

¿Entonces qué es nuestro libre albedrío? Al fin y al cabo, no podemos atribuirle libertad a ningún objeto, acción, pensamiento, o a la más pequeña partícula del deseo de recibir. El Creador lo creó, Él lo influye de forma absoluta, ¿entonces qué puede ser libre en este?

Las personas han ideado teorías acerca de dos autoridades y politeísmo, acerca de las cuales escribe Baal HaSulam en el artículo “La Paz“. Es difícil estar de acuerdo en que existe sólo una autoridad que lo “cubre” todo. Si el Creador está unificado, si no hay nadie aparte de Él, si todo depende de Él, entonces estoy bajo Su control absoluto, y es como si yo no existiera, sino que me disuelvo en Él. Entonces es preferible tener dos autoridades: una buena y una mala. Esto se entiende; entre ellas hay espacio para mí, y puedo afectar las cosas.

Aun así, en algún punto me doy cuenta que detrás de todo lo que me afecta existe una Fuente. No es un trazado que podamos imaginar, sino una mente, una sensación, algo unificado. Sólo tengo que descubrir la razón por la cual me afecta, ¿qué quiere de mí? ¿En qué debo convertirme de acuerdo a esta influencia?
Al saber lo que Él quiere de mí, lo conoceré a Él ¿Para qué? ¿Es sólo para familiarizarme o para satisfacer Su deseo?

¿Cuál era su propósito al crearme? ¿Qué quiere Él al manejarme de esta manera? Si sólo quiere que lo obedezca, entonces es mejor no saber nada, sino simplemente actuar de acuerdo a las instrucciones que he recibido. Pero si Él realmente quiere que lo alcance, que lo revele a Él, entonces tengo que hacer todo para alcanzar esta meta y no actuar de manera automática.

Entonces hay mucho trabajo que tiene que hacer la persona con respecto a la causa inicial de todo. Este es nuestro único trabajo: constantemente agudizar y “pulir” nuestra actitud hacia Él ¿Quién es Él? ¿Qué quiere Él de mí? ¿Por qué me hace reaccionar de esta manera? Constantemente escalo los niveles de mi actitud y aclaro lo que Él quiere al imponerme exigencias. Lo que Él quiere es que gracias al otorgamiento hacia Él, lo entienda.

Yo continúo con esta cadena y constantemente elevo el nivel de sus demandas hacia mí. Así tengo que justificar tanto el mal como el bien ya que ambos vienen de una fuente. Tengo que entender por qué divide Su otorgamiento en dos, gracias a lo cual seré capaz de verificarme, de ajustar mi curso. Para Él esta dualidad no existe, pero mi realidad está dividida en otorgamiento y recepción.

Eventualmente, debemos revelar constantemente el concepto de Unificado, y no más que eso. Si yo pusiera atención a eso, vería que no hay nada más en mi vida. Incluso en el mundo corporal todo se reduce a esta aclaración que descubre la unidad y revela al Creador.

(63986 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/22/2011, “La Libertad”)

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