El grupo: mi faro en la oscuridad

Necesitamos revisar siempre si estamos avanzando correctamente y adquiriendo una nueva fuerza de deseo y la intención de usarlo por el bien del otorgamiento, y de ninguna otra manera. ¿Entonces cómo te evalúas a ti mismo para ver si estás frente al Creador, dirigiéndote hacia Él?

Para este propósito, aparte del Creador, necesitamos otro punto de referencia que nos proporcione las condiciones requeridas para el avance. Resulta que la solución es bastante simple. Usando la Luz, podemos incrementar el punto de deseo creado por el Creador. Quebrándolo en pedazos, podemos sentirnos en contraste con la Luz. La fuerza del egoísmo y la separación mutua se interponen entre nosotros. En lugar del poder del amor y otorgamiento, está la fuerza de recepción, la cualidad del ego, que es opuesta a la Luz.

Cuando comencemos a sentir esas piezas y a tratar de acercarnos mutuamente, trabajando en contra del deseo, necesariamente alcanzaremos la meta: adhesión con el Creador. Resulta que conectar esos deseos opuestos y distantes y conectarse con el Creador es lo mismo. Es así porque nos volvemos similares al Creador, a la Luz, en la misma medida en la que nos acercamos uno al otro.

Es por esto que es tan importante amar a tus amigos y conectarte con el grupo. Las leyes y acciones que llevamos a cabo al conectarnos entre nosotros son las mismas leyes y acciones que necesitamos llevar a cabo en relación al Creador. De esta manera, alcanzamos la conexión, el amor, la correspondencia, la adhesión, todo lo que está contenido en la meta de la creación, como está escrito: “Del amor de los seres creados al amor del Creador”.

Se nos ha entregado este punto inicial, y al tenerlo y además tener nuestro deseo, estamos al principio de “un campo que el Señor ha bendecido”. Debemos cruzar este campo sin perdernos en él. Esto sólo es posible al conectarte con los amigos.

Cuando somos incapaces de trabajar de forma adecuada y cuando tratamos pero no somos capaces por razones que no dependen de nosotros, entramos al exilio Egipcio, incluso aunque esta sea una etapa del trayecto que debemos experimentar. Sin embargo, sólo es posible llegar a esto tras perderte en el campo. Este deambular por el campo es llamado exilio Egipcio.

Después, este campo nos lleva fuera de Egipto. Ahí, recibimos el método de corrección llamado Torá para corregirnos. Este campo se convierte en el desierto y más tarde, en la tierra de Israel. Sin embargo, todo este es el mismo campo, el mismo deseo de disfrutar que debemos hacer similar a la Luz.

(63096 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/14/2011, Escritos de Rabash)

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