El nuevo hábito

Pregunta: ¿Por qué es tan difícil dejar un hábito?

Respuesta: En realidad no es difícil. Toma por ejemplo, el hábito de fumar. Si cada vez que yo tome un cigarrillo en mi boca recibo una descarga eléctrica, unos pocos intentos serán suficientes para que yo deje de fumar y nunca vuelva a fumar, aun cuando supiera que el “castigo” ha sido cancelado. Esto se debe a que ahora yo no identifico los cigarrillos con el placer, sino con una descarga eléctrica. Esta asociación ya está “grabada” en el deseo, y por lo tanto a partir de ahora los cigarrillos no existen para mí, tengo miedo de ellos.

Pregunta: Pero, ¿qué debe usted hacer si en lugar de dejar un viejo hábito, tiene que comenzar uno nuevo, por ejemplo, comenzar con la costumbre de levantarse para la lección de la mañana?

Respuesta: Simple, tú tienes un negocio, así que imagina que cada vez que no te levantas para la lección de la mañana, un inspector de impuestos sobre la renta viene a visitarte. Si te levantas a tiempo, un flujo interminable de clientes te visitan y todos los negocios tienen éxito. De esta manera, ya sea que lo desees o no, tú asocias el éxito de la empresa con una determinada acción, con el despertarte para ir a la lección. Entonces ya no puedes dejar de levantarte. Así es como un hábito se convierte en segunda naturaleza.

Podemos verlo claramente en las costumbres religiosas a las que la persona se acostumbra desde niño. Está acostumbrado a cantar algunas partes de la oración. Si tú le sugieres que sólo debería leerlas, no será capaz de hacerlo. Sólo se confundirá, sin saber lo que dice.

Toda nuestra vida se compone de hábitos. El deseo es sólo “materia prima”, como un computador sin software, el “metal” que necesita ser llenado con los datos, con el software. De esto se trata la educación, esta utiliza la fuerza de la costumbre.

Cuando yo trabajo internamente, también tengo que “grabar” en el deseo las acciones que no son naturales para él. Se necesita mucha energía y lo hago de mala gana, y también aquí hay un juego de recompensa y castigo.

Pregunta: ¿Cómo puede hacerse?

Respuesta: Pídele a tus amigos que te ayuden. Tú no puedes hacerlo solo. Tú no puedes manejarlo sin el entorno.

Supongamos que decides bajar de peso. Vas a un lugar donde cada uno les dice a los demás lo terrible que es ser gordo y lo saludable que es ser delgado. Escuchas una y otra vez, hasta que interiorizas el mensaje. Si lograste marcar esto internamente, estás protegido de ganar peso de nuevo, siempre y cuando no seas “tentado” por algún nuevo placer que se encuentra en un nivel superior al que has obtenido.

El deseo es una “pieza de metal”, un disco vacío. Se reproducirá todo lo que subas en él. Así que a lo largo de la vida tú puedes acostumbrarte a hacer lo que creas que es importante.

(63725 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/20/11, “Estudio de las Diez Sefirot”)

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