El último violín de la orquesta

Toda la historia y lo que la precede, y la parte privada de mi vida fue en un 99,9% hecha por el Creador, y el 0,1% es lo que me queda por hacer. Sin embargo, para mí este 0,1% de mi vida es, en esencia, el 100%. Es debido a que depende de mí en un 100%, y tengo que preocuparme sólo de esto y nada más. Después de todo, todo lo demás no está bajo mi control.

Tengo que aclarar particularmente ésta pequeña área donde tengo que hacer yo algo por mi cuenta. Es como una gran orquesta con los mejores músicos del mundo realizando todas las partes a la perfección, con sentimiento inmenso, y sin un solo error y sin quedarse atrás ni por un segundo.

Sólo tengo que hacer juguetear con algunas notas por mi cuenta en toda esta gran sinfonía. Sin embargo, si no las toco a tiempo, echaré a perder toda la música. Pero si hago lo que se me asignó, completaré una sinfonía absolutamente perfecta. Así es como se organiza mi vida. Por lo tanto, la persona necesita concentrar toda su atención y esfuerzo en la adición de estos pocos puntos, tocando estas pocas notas, pero debe hacerlo correctamente.

Así, la sabiduría de la Cabalá no habla de otra cosa que esto. Hay una multitud infinita de todo en el mundo espiritual, es una realidad enorme, como una orquesta sinfónica con un montón de diferentes instrumentos y con las partituras más complejas. Sin embargo, no estudiamos todo esto, y no entendemos o sentimos nada allí.

Los cabalistas no nos cuentan acerca de esto, aun habiendo alcanzado su correcta realización, ellos ya sienten esa armonía común total. Sólo nos explican cómo podemos tocar nuestra pequeña parte, nuestras pocas notas.

(63691 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/20/2011, “Introducción al TES”)

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