En busca de ti mismo

Pregunta: ¿Cómo puedo reconocer con exactitud el punto de mi libre albedrío?

Respuesta: En primer lugar, descubrimos que no somos libres en absoluto, al cien por ciento. Esta es la realización del mal.

Sin embargo, por otro lado, ¿qué hay de malo en eso? Si yo estoy completamente bajo el poder del Creador, o de la Naturaleza, entonces no se me pide nada. Yo no soy ni bueno ni malo. ¿Qué hay que exigir de mí? No importa lo que yo haga, no soy yo quién lo hace, como está escrito: “Ve donde el artesano que me hizo”.

La religión se basa en esto. Yo soy una persona pequeña. Hago todo lo que Él quiere. Si Él dice que lo haga, yo lo hago. De esta manera, todos mis cargos son retirados, las preguntas se cancelan, y me liberé de los problemas.

Sin embargo, en este camino, tú pierdes la independencia y la libertad. Sólo siguiendo los decretos del Creador, aún de mala gana, encontrarás siempre una recompensa para ti que facilita tu tarea a costa de tu verdadero “yo”. Por esta razón la religión es buena para las masas. Cuando todo viene de Arriba, esto añade una sensación de comodidad a la vida y proporciona apoyo sicológico para fluir junto con todo el mundo.

Por otro lado, en la Cabalá, yo demando independencia, en vez de auto anulación. Quiero encontrar el comienzo de mi “yo”. En esta búsqueda, en esta evaluación racional y lógica, descubro que en realidad, yo no existo. Yo no tomé la decisión de nacer en este mundo, no elegí mis cualidades, mi genética, mis padres, mi país, o mi entorno. Yo fui criado y educado por sistemas e instituciones ya formados tales como la guardería, la escuela, los medios de comunicación, y así sucesivamente. ¿Quién soy yo, después de todo esto? Yo soy un pedazo de masa horneada en un horno común dentro de una hogaza corriente de pan.

Cuando veo esto, surge una pregunta en mí: ¿Esta es la vida? ¿Qué es lo que me da, aparte de interminables problemas, una constante huida del sufrimiento, y breves momentos de placer? Este es el reconocimiento del mal: yo comienzo a pensar acerca de la esencia de lo que está sucediendo, sobre mi viaje y su final, y entiendo que yo no existo. Sólo existe una máquina que yo no enciendo ni controlo. Cuando hay un conflicto de algoritmo en el computador, este arroja un mensaje de error. Yo también respondo a los problemas, aunque de una forma sensorial. La presión salta en alguna parte, y siento dolor. Eso es todo que hago.

En este caso, simplemente no tengo ninguna razón para vivir. Muchas personas llegan a esta conclusión. Lo único que las detiene es el miedo instintivo a la muerte, e incluso este no siempre funciona.

Aquí es donde empiezo la búsqueda de la verdadera libertad, de mi verdadera esencia. El camino para llegar a esta yace en volverme como el Creador, no en adorar y cancelarme a sí mismo ante Él, sino en volverme en realidad como Él. Tengo que crecer y ser más como Él. La independencia y libertad absolutas son inherentes al Creador. No existe nadie más que Él en toda la naturaleza. Yo puedo crecer de acuerdo con el mismo principio en el que no haya nadie más aparte de mí en toda la naturaleza.

Este es el método cabalístico. Buscamos la libertad y la independencia. Lo más doloroso es el hecho de que no existen. ¿Dónde puedo encontrar mi “yo”? Esta búsqueda de mi propio “yo” es toda mi vida. Quiero una auto expresión mayor. Quiero gobernar a todo el mundo y recibir. ¿Para qué es todo esto? Es para que mi “yo” se forme y crezca. En este caso, la Cabalá explica que la adquisición de tu “yo” significa la adquisición de las cualidades del Creador, es decir, adquirir la libertad.

Pregunta: Entonces, ¿cómo puedo encontrar a mi “yo” sin libre albedrío?

Respuesta: El punto inicial de mi “yo” se manifiesta a través de preguntas acerca del significado y la esencia de la vida. La persona que viene a la Cabalá ya cuenta con este punto de elección, un punto en el corazón, una chispa, al otro lado de la línea media, el reverso de la libertad, la sensación de vacío y carencia.

No tengo la libertad, y por eso hago preguntas acerca del significado de la vida. Esto es exactamente lo que no tengo. No me importa la vida misma, tengo que encontrar mi “yo”.

(63025- De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/13/2011, “La Libertad”)

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