La “caja” indispensable

Baal HaSulam, “La Libertad”: Sin embargo, cuando examinamos los actos de un individuo, descubriremos que ellos son obligatorios. El se ve obligado a realizarlos y no tiene libertad de elección.

Nosotros somos el deseo de recibir creado por el Creador. Este deseo responde sólo al placer o a su carencia, que es el dolor. Así, nosotros podemos experimentar sentimientos positivos o negativos.

En el primer caso, la persona se siente bien y cómoda, así que ella quiere permanecer en este estado. ¿Qué es lo que nos llena exactamente, y donde sentimos el placer? Después de todo, no estamos hablando solamente de un vaso que nosotros llenamos con agua.

El placer y la comodidad son especialmente evidentes en los niños: Si hacemos que un bebé se sienta bien, él estará tranquilo. Esta es la respuesta del deseo de recibir, y en ese momento este no necesita cambiar. De hecho, no puede cambiar porque el placer llena por completo el deseo.

Cuando sentimos dolor, es exactamente lo contrario. La persona puede escalar las paredes y no encontrar un lugar para descansar.

Hay profundas razones para estas respuestas. La paz y el placer son como una copia de la Luz, del Creador, investido en la madre. Que trae el apaciguamiento y el bebé se tranquiliza.

Por lo tanto, nosotros respondemos solamente a estas dos únicas cosas: al placer o al dolor. Sin embargo, además del deseo de recibir, los procesos internos se dan  a través de cuatro fases de desarrollo. Al combinar, estas fases se crea una especie de volumen interno, donde son comparadas las entradas y las salidas: Qué entra en mí, cómo respondo yo a eso, y qué sale finalmente.

Como resultado, la mente de la persona se desarrolla. La Luz entra y evoca tanto, sentimientos positivos o negativos, así como la realización positiva o negativa. Aquí todo depende del “módulo de entrada y salida” de esta “caja” de las cuatro fases, que comprueba si la señal de entrada se corresponde con la meta.

 Así, además del placer y del dolor en su forma pura, nosotros tenemos la oportunidad de estudiar y acumular experiencia. En consecuencia, podemos construir una escala de “verdadero o falso” y entender que una buena sensación puede ser falsa, mientras que una mala, puede ser verdadera. Esto nos permite aferrarnos a la verdad y, si es necesario, cambiar la señal de entrada de menos (-) a más (+) o de más a menos.

Este es el papel de las cuatro fases, a través del cual se mueve la respuesta de nuestro deseo hacia la conciencia y la comprensión. Se supera la distancia, dividida en cuatro partes de acuerdo con la estructura de HaVaYaH, y esto nos ofrece la oportunidad de comparar la entrada y salida.

(63131 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/14/2011, “La Libertad”)

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