La adición de mi parte

Pregunta: Algunos estudios muestran que una persona aprende más cuando obtiene incentivos y recompensas y no castigos ¿Entonces por qué el Creador nos educa mediante castigos?

Respuesta: Un niño indisciplinado no quiere hacer ningún esfuerzo o recibir recompensas. Prefiere no hacer nada a pesar de las amenazas y los castigos.

Yo, por ejemplo, era un niño muy obstinado. No quería estudiar lo que se me enseñaba en la escuela. No lo encontraba interesante. Así que recibía muchos castigos, pero aún así me negaba a dedicar tiempo y esfuerzo a algo que no me gustaba. Leía y aprendía mucho, pero sólo cosas que me interesaban y no lo que enseñaban en la escuela. A pesar de los castigos, no me rendí porque la libertad de hacer lo que quería era más importante. Así que pagué un precio doble: no obtuve una recompensa y fui castigado.

Nosotros también estamos en la misma situación. Primero, tenemos que renunciar a nuestra vida ordinaria. Bueno, esto no es un gran problema porque el mundo de hoy nos está preparando para ello. Segundo, tenemos que renunciar a nuestro egoísmo, a nuestro “yo”, a la recompensa que nos es familiar: la autosatisfacción. Nuestra recompensa debe ser lo opuesto, la oportunidad de llenar a otros, y esto es mucho peor que el programa escolar.

Por el momento, no siento ningún castigo por no otorgar a otros, y por supuesto, no veo ninguna recompensa en dar todo a los otros ¿Entonces quién estaría de acuerdo con eso?

¿Por qué vienen aquí personas de todo el mundo? ¿Por qué renuncian a sus vacaciones y a su conveniencia? ¿Por qué gastan tanto tiempo y dinero? A la persona se le entrega una urgencia inicial de conectarse, y entonces tiene que responder a ese llamado y no dejarlo pasar, trabajar con este deseo inicial.

Imaginen cuánto dinero, tiempo, y esfuerzo han invertido nuestros amigos para viajar aquí. Ahora tienen que examinar la situación de la siguiente manera: “Todo lo que hice hasta ahora no fue realmente hecho por mí porque no hay nadie aparte de Él. El Creador me trajo aquí y me ha transportado miles de kilómetros. Y ahora tras haber recibido la urgencia desde Arriba, debo preocuparme por encontrar la manera de añadirme a Él”.

Mientras más esfuerzos hace la persona para venir aquí, más importante es para él añadirse porque de otra manera no introduciría su “yo” en ello. Esto significa que el Creador lo ha tomado “por la oreja”, lo ha puesto en un avión, y lo trajo a la convención.

El gobierno superior está en todas partes, ¿entonces dónde está el “yo”? Es el mismo “yo” que tiene que revelar al Creador y participar de Sus acciones. No es fácil añadirme a ellas, pero es aquí donde tengo la oportunidad. Mediante eso llego al Bien Absoluto. Después de todo, el Creador me ha traído a esta acción especial, y ahora yo, por mi parte, tengo que llegar a ser especial también.

(61972 – De la 4º parte de la lección diaria Cabalá del 11/28/2011, “La esencia de la religión y su propósito”)

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