Los libertadores

La ayuda externa de los amigos, del grupo, del maestro y de los libros son las condiciones necesarias que tú necesitas ver como fuerzas externas, que pertenece a tu alma. Todo lo que hay por fuera de una persona es su alma.

Si te conectas con estas fuerzas y pides su ayuda para que te saquen de ti mismo, de tu ego, tu ves que en toda tu alma, la cual existe a tu alrededor, no hay partes más cercanas e importantes para ti que tus amigos. Sólo las fuerzas externas pueden sacar a la persona fuera de su celda donde es prisionera, de los grilletes de su ego.

Ahora está claro por qué el grupo y el amor de los amigos son tan importantes. Después de todo, ellos son los más cercanos a ti, partes especiales de tu alma, que te ha sido dados por el Creador para que con su ayuda escapes de ti mismo.

Cuanto más cercano me vuelva a ellos, más los atraigo hacia mí y les procuro: no hago yo a otros lo que es odioso para mí y amo a los amigos como a mí mismo. De esta manera adquiero la vasija de mi alma (el atributo de otorgamiento), que me pertenece.

De acuerdo con la percepción de la realidad, todo lo que la persona ve, lo ve dentro de sí misma. Su vista y los sentimientos están divididos en internos y externos, pero esta es sólo su impresión. Y entonces, al final de la corrección todo está conectado dentro de uno. Pero por el momento, esta división está presente en todos los elementos, y su correcto uso, es un trampolín hacia el mundo espiritual.

Es por esto que Baal HaSulam escribe en “Prefacio al Libro del Zóhar” cuán agradecidos debemos estar con el Creador que divide la realidad en interna y externa de tal manera que veamos el mundo que nos rodea, a pesar de que todo es interno. Este parece externo a nosotros, y aunque es una ilusión, nos ayuda sicológicamente a tratarlo como externo, como fuerzas externas y a utilizarlo para salir de nuestro ego y llegar a otorgar.

Se me dio la ilusión de que toda mi realidad está dividida dentro de mí mismo y que lo que está por fuera de mí, no es mío. De esta forma, puedo imaginar el ego, en el que yo existo, y la intención de otorgar, en la cual aun no existo, en el ejemplo de esta realidad imaginaria dividida en una parte interna y una externa. Y entonces puedo trabajar con él.

(63315 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/16/2011, Escritos de Rabash)

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