Nacer para convertirme en humano

Hombre (Adam) significa “similar” (Domeh) a las primeras nueve Sefirot, es decir, a la naturaleza, al Creador. Tales personas se reúnen en un grupo para comenzar su trabajo.

Al principio, este trabajo no nos inspira. Nosotros sentimos que es una responsabilidad obligatoria e innecesaria. Luego nosotros empezamos a ser inspirados por él. Sin embargo, al mismo tiempo, uno siempre tiene que tratar de caminar en dos pies, como en dos carriles, la cabeza y el corazón, la mente y el sentimiento.

En esencia, todo sale del primero y del último punto de nuestro viaje. En el primer punto, estamos en un estado de adhesión con el Creador a causa de Su fuerza, porque esta es la manera en que Él nos creó y nos gobierna. Sin embargo, en el último punto, debemos alcanzar la misma adhesión por nuestra cuenta, lo que significa volvernos iguales a Él en todas nuestras cualidades. Este es nuestro objetivo.

El grupo, nuestro mundo, y toda esta vida son sólo el medio para alcanzarlo. Todo lo que me pasa a mí a cada momento se me da con el fin de revelar que mi yo actual, mi grupo y mi todo mi entorno, todas las causas y consecuencias, son sólo una ayuda. Son como las tres fases preliminares de la Luz directa, hasta que el desarrollo llega a la cuarta fase, es decir a la nuestra. Con el fin de alcanzar la adhesión con la fuente, con el Creador, yo debo ver toda la naturaleza inanimada, vegetativa y animada como los medios que me ayudan con este objetivo.

El grupo y toda mi vida, el universo entero, todo lo que me rodea sólo se me dan para que yo sea capaz de llegar a la adhesión con el Creador. Si yo organizo cada momento de esta manera a lo largo de mi vida, seré absolutamente capaz de completar todo el programa de la creación.

Rabash escribe en “El propósito de la sociedad” que las personas que se reúnen en un grupo sienten cómo sus puntos en el corazón demandan convertirse en humanos (Adam), es decir, en semejantes al Creador. Para esto fue creado el hombre. Este es su propósito principal, y todo lo demás es sólo el medio para realizarlo.

La única manera de realizarlo es a través del miedo a perder inútilmente incluso un momento de tu vida. Para ello, necesito la influencia del entorno que me muestre cuán importante y alto es el propósito para que yo tenga miedo de no alcanzarlo. Entonces lo realizaré correctamente a través de la envidia, la lujuria y la ambición.

El Creador me ayuda a avanzar hacia la meta en todo momento si yo me conecto apropiadamente con el grupo y con Él dentro del grupo, esforzándome por revelarlo. La meta es revelarlo a través de la similitud de nuestras cualidades, de modo que me sienta más y más como Él, es decir, que me vuelva más humano. Ser humano significa ser como Él.

Cuanto más persistente sea al tratar de hacer esto, mas cualidades estropeadas y deseos me revela Él. No tengo que olvidar, ni por un momento, que todo esto se me ha revelado solo con el propósito de la corrección, de que me vuelva semejante al Creador. Resulta que, inclusive, es una buena cosa el sentirme confundido y que se me olvide el conectarme con el grupo y con el Creador.

Yo revelo esto en nuevos deseos y siento que me desvío del camino en todo momento. De esta manera, el Creador despierta deseos y pensamientos en mi mente y corazón, que no se dirigen directamente a Él, para que yo los dirija por mí mismo, es decir, que logre conducirlos hacia la unidad. No hay nada más que yo pueda hacer en la vida aparte de esto. De esta manera, yo me corrijo a mí mismo.

(62835 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 11 de Diciembre del 2011, Escritos de Rabash)

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