Noventa y nueve más uno

Las cosas que vemos en este mundo, tales como la sociedad, el entorno y la humanidad son el reflejo de nuestro estado infinito en nuestras pantallas hasta ahora egoístas. Así vemos nosotros el mundo del Infinito, donde ya existimos.

Si la persona comienza a conectarse con la meta de la creación, deseando alcanzar al Creador y ser como Él en sus cualidades, debe unirse a una sociedad y utilizarla para su avance. Mi meta de alcanzar, de identificarme y de unirme con el Creador, determinan toda mi actitud hacia la sociedad, mis amigos y hacia mí mismo.

Esta le pertenece a la parte de la humanidad que posee el “punto en el corazón”. En primer lugar, este punto lo obliga a uno a alcanzar al Creador, y la persona llega al grupo con este propósito. Entonces, la persona aprende que para alcanzar al Creador, tiene que conectarse porque así desarrollamos nuestro deseo de otorgar. Nosotros revelamos al Creador a través del deseo de otorgar, el cual alcanzamos al desarrollarnos mutuamente los unos a los otros.

Sin embargo, existe esa segunda parte de la humanidad, el noventa y nueve por ciento, en quienes el punto en el corazón no se ha despertado, y quienes no sienten la necesidad de alcanzar al Creador. Ellos no se esfuerzan por Él. Los problemas de la vida son la única cosa que los guía, y estos problemas deben corresponderse con nuestro desarrollo, ya que son consecuencia de la falta de conexión entre las personas.

Ellos sentirán la necesidad de conectarse dentro de una sociedad humana, grande y extensa, no sólo con un grupo. Su meta es tener una buena vida corporal, alcanzada a través de la unidad con una nación o con toda la humanidad.

Por supuesto, ellos no necesitan atravesar por las mismas etapas que atravesamos nosotros en el grupo. Ellos solo necesitan conocer la forma correcta de conectarse en una sociedad homogénea, unificada, cuyo único propósito sea lograr la estabilidad, la seguridad y el llenado corporal.

Sin embargo, debido a que estos dos grupos existen en conexión, uno dentro del otro, el primer grupo (aquel que aspira hacia el Creador y que se ha unido debido a los problemas y necesidades espirituales, no a causa de problemas de esta vida corporal) irradia sus valores al resto del grupo, haciendo que ellos piensen que hay metas más dignas que las de esta vida solamente. Que hay algo más que ganar.

Entonces, el segundo grupo, el del noventa y nueve por ciento, de repente empieza a sentir una meta más elevada y una necesidad por alcanzarla. Así avanzan ellos. Al final, estos dos grupos comienzan a acercarse el uno al otro. A pesar de que tuvieron diferentes metas, el segundo grupo, la humanidad descubre repentinamente una oportunidad de alcanzar una vida eterna, plena y perfecta, que es incluso mayor que el ideal corporal anterior. Entonces, ellos aceptan este nuevo deseo.

Así, en última instancia, todos se unirán y volverán a un sistema único como fue en el principio de la creación.

(63021 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/12/2011, Escritos de Rabash)

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