Nuestra singularidad

Baal HaSulam, “La esencia de la religión y su propósito“: Resulta que nuestro objetivo final es ser calificados para la adhesión con Él, para que Él resida dentro de nosotros. Ese objetivo es una certeza y no hay forma de desviarse de él, puesto que Su supervisión nos acompaña en ambos caminos, tanto en el camino del sufrimiento como en el camino de la Torá.

Existe una fuerza superior que ha creado el deseo de recibir y lo ha elevado. Este le dio el deseo de todo lo que necesita para crecer, pero cuando creció, descubrió de repente que se siente mal, y que en realidad no obtiene lo que desea. En su juventud, mientras crecía todo estaba bien: Obtuvo todo lo que deseaba. Entonces, deseó más y lo recibió. Pero ahora, cuando creció, todo es diferente, ya no recibe el llenado de forma automática. Por el contrario, cuanto más quiere, menos recibe. Así que el deseo piensa para sí mismo: “¿Quién o qué es la causa de este mal sentimiento?”

La humanidad se divide en varias categorías cuando llegan a esta pregunta. Hay quienes, el noventa y nueve por ciento, que simplemente seguirán de largo, atraídos del mal al bien, disfrutando de la vida tanto cómo puedan. Hay quienes salen en busca de la verdad, es decir, buscando la razón para lo que está sucediendo.

La humanidad está tratando de explicar este contraste en el liderazgo que cambia tan drásticamente cuando la persona crece. Al principio todos lo tratan muy bien hasta que viene el verdadero cambio y ahora todo el mundo exige algo de ella y la trata mal. Este contraste y este conflicto son muy confusos, y por lo tanto hay quienes empiezan a buscar una solución. La fuerza superior que ha creado el deseo de recibir y que lo ha elevado a un gran egoísmo puede finalmente llevarlo al estado correcto.

Hay dos fuerzas que operan en la realidad y que nos ayudan a alcanzar ese estado: existe la fuerza de atracción y la fuerza de rechazo. El deseo egoísta ama los placeres y odia el sufrimiento. En otras palabras, ama el llenado, y aborrece el vacío. Por lo tanto, este puede ser manejado por estos dos estados. Cuando se vacía, huye en busca de un llenado. Cuando está lleno, es atraído hacia este. Mediante el uso de estas dos riendas podemos hacer lo que queramos con él.

Pero ¿de qué sirve si el deseo obedece totalmente a las riendas del Creador? Después de todo, los niveles inanimado, vegetativo y animado se desarrollan de esta manera, así que ¿cuál es la necesidad de que exista la creación? Después de todo, de esta manera no hay ninguna singularidad y el hombre es dirigido también por medio del placer y del sufrimiento en la vida. La originalidad y la singularidad de la creación, de los mundos, entre los seres creados sólo pueden ser reveladas en criaturas únicas que puedan operar entre estas dos “riendas”.

Es decir, aunque el deseo obedezca totalmente la dirección superior y no tenga hacia donde huir, ya que las fuerzas lo rodean totalmente, incluso si están ocultas. Lo principal es que estas criaturas se deseen alcanzar las acciones: ¿Qué son? ¿Para qué sirven? ¿Qué deseos afectan? Ellos quieren alcanzar su propio sistema por sí mismos y de acuerdo con esto, empieza a comprender quien maneja sus deseos. Por lo tanto, de acuerdo con el principio de “por Tus acciones Te conocemos”, ellos alcanzan la mente que opera, la fuerza que opera en la creación.

Así, cuando crecemos y descubrimos las dos fuerzas que actúan sobre nosotros, la fuerza positiva y la negativa, cuando vemos las “riendas” que controlan nuestro funcionamiento, esto es una buena señal. Significa que hemos pasado del noventa y nueve al uno único por ciento, para el cual la creación fue hecha.

Cuando descubrimos el otorgamiento del Creador en forma de sufrimiento y placer, bien y mal, frío y calor, hambre y saciedad, debemos entender que todo esto es para hacernos conscientes de que el Creador es el Bien Absoluto. La sabiduría de la Cabalá es la sabiduría para la revelación del Creador, para la revelación de Sus acciones. Por lo tanto, nosotros constantemente nos estudiamos: “¿Quién y qué soy yo? Toda la realidad incluyendo el grupo que está dentro de mí”. Eventualmente descubro que muy dentro de mí existe el Creador, el bien absoluto que opera dentro de mí.

(61976 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 11/28/11)

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